La Cumbre desde la barrera

La Cumbre desde la barrera

Abril 20, 2012 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Desde la barrera participé en la Cumbre de las Américas en Cartagena. Llegué tarde al Foro Social que cerró Evo Morales, el único de los presidentes de izquierda que participó, pero con los retenes y trancones apenas pude estar en la marcha. Sólo este acto del Foro Social recibió algún despliegue periodístico, y más como muestra de la tolerancia del gobierno Santos que por su significado en el contexto social del Continente. Allí sí se habló de pobreza, que no pareció interesar a los empresarios, más preocupados por la visa a EE.UU. y el TLC que por fin despega gracias a que Angelino convenció a los sindicalistas norteamericanos que los colombianos ya no violamos los derechos de los trabajadores. Esto lo entendió perfectamente el presidente Santos. Cuando llamó a Angelino Garzón a que caminaran juntos hacia la Presidencia, sin duda alguna, él tenía el TLC entre ceja y ceja.Cartagena, la joya de la corona, tampoco estuvo lista. A última hora se trató de pavimentar algunas calles olvidadas, pero en frente del Castillo de San Felipe dos grietas ayudaban a los trancones que se generaron por las vías cerradas cada vez que se desplazaban las caravanas de los invitados ilustres. En el Laguito, los negocios nunca habían tenido un peor momento. Los comensales brillaban por su ausencia. Las niñas del nuevo escuadrón femenino del Esmad, maquilladas y con pulcros uniformes, remplazaron a las turistas semidesnudas que generalmente se desplazan cerca del Hilton, pero éstas no menos bonitas llevaban fiambre y no consumían. Cerca del Hilton, los retenes, en teoría profesionales, hacían bajar a todos los pasajeros mientras los agentes secretos registraban meticulosamente el interior de los vehículos, y una máquina escaneadora le pasaba revista a todos y cada uno de los carros. Sin embargo, me contaron que un automóvil donde había un arma guardada por error debajo de un pollito vivo no fue detectada. Un poco menos grave que las trabajadoras sexuales cuyo origen y antecedentes tampoco se chequearon a tiempo, ni sus tarifas profesionales, pues se pusieron a hacer escándalo en un hotel cuando a un escolta del presidente Obama le pareció cara la tarifa en sus dólares devaluados y el administrador no tuvo otra alternativa que delatarlo. Las noticias han puesto a Cartagena como prostíbulo, mientras su alcalde afrocolombiano, Campo Elías Terán, que había jurado no lavarse la mano que estrechó el presidente Obama, ahora se queja del desprestigio que les causó la Cumbre. Ya en el aeropuerto un niño le pregunta a su mamá si el que sale en el avión presidencial es el presidente Obama; “¿Presidente de qué país?”, le pregunto, “de México, no de otro país, de Brasil”, responde rápido el niño.

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