La boda real

Mayo 06, 2011 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

¡Qué fin de semana tan estrepitoso! Pareciera que los planetas se hubieran puesto de acuerdo para que en esos días se cambiara la suerte de dos potencia mundiales, se reunieran los prelados de la Iglesia Católica en Roma para beatificar a Juan Pablo II a petición divina de los muchos santos que creó durante su mandato. La muerte de Osama Bin Laden ratifica que los americanos no se equivocaron al elegir a un presidente afrodescendiente y le da un nuevo impulso a Barack Obama, duramente criticado por no tomar decisiones. El matrimonio del Siglo: un príncipe de carne y hueso y una mujer que, como muchas niñas, soñaba con ser princesa, vivir en un castillo y montar en una carroza tirada por caballos, revitaliza una vetusta monarquía que ya los antimonárquicos empezaban a ver plagada de escándalos y en vía de extinción. Los tiempos han cambiado desde que el príncipe Carlos se casó con Diana porque era virgen y no podía hacerlo con el amor de su vida, la ya trajinada Camila Parker, sólo para seguir con ella en adulterio y casarse finalmente después de quedar viudo. Catherine Elizabeth ‘Kate’ Middleton no sólo es descendiente de mineros y albañiles, sino que además es la primera mujer que llega como futura reina con un grado universitario. El príncipe William, con una maestría en geografía, es el heredero del trono más capacitado académicamente en la historia de la realeza inglesa. Se conocieron en la Universidad de St. Andrews en Escocia y su noviazgo ha seguido los parámetros de la época: primero se besaron, luego empezaron a salir, después se fueron a vivir juntos, padecieron el rompimiento normal del octavo año. Wills, asesorado por sus amigos que pensaban que debería disfrutar de su soltería por más tiempo, rompió con ella y dicen los paparazzis que la tusa fue tal que a menudo se le veía con tragos en los bares londinenses. Sin embargo, la separación duró poco y pronto se reconciliaron convencidos que eran el uno para el otro. Dos mil millones de personas vieron por televisión la boda del siglo, Twitter se cayó ante la imponente hermosura de Pippa, la hermana de la novia, y aunque el ex futbolista Beckham fue a la fiesta con todo y medalla puesta, en contra de los dictámenes del protocolo, también su presencia, como la del cantante gay sir Elton John con su pareja son señales de democracia. Mientras tanto los ingleses celebraron 5.500 fiestas callejeras, un millón de personas estuvieron presentes en el camino del cortejo y en Hyde Park, frente a las pantallas gigantes, tanto ingleses como turistas, después del último beso, celebramos con vino espumante y pastel, acompañando a las otras parejas de mortales, algunas heterosexuales, los gays y los travestis y bailamos al ritmo de la música que la BBC, con permiso de la Reina, le brindó a los súbditos de la corona. Desde el parque felicitamos a los novios, pues al palacio sólo entran los privilegiados.

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