Hundimiento o peaje

Septiembre 24, 2010 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

El hundimiento de la Avenida Colombia se ha convertido en una piedra en el zapato para los caleños. Hace menos de un mes, cuando ya había culminado su proceso licitatorio y se le había adjudicado el contrato a Conalvías, se realizó una reunión tardía, en la Sociedad de Ingenieros, donde la arquitecta Eli Burckhardt, diseñadora del proyecto, lo presentó a un público estupefacto por la magnitud de la propuesta inconsulta. ¿Cómo se va a construir un túnel de cuatro carriles y 678 metros de largo sin bermas? ¿Qué tipo de muro de contención hay que construir para evitar un desastre natural irreparable? ¿Se justifica una inversión de esa magnitud? Hace años hubo necesidad de rescatar a doña Maritza y las obras de los maestros, porque el río Cali, buscando El Charco del Burro, entró enfurecido a la Tertulia azuzado por los espíritus de nuestros ancestros, que no perdonan se haya privado a Cali de su mejor piscina pública. Tenemos excelentes paisajistas y sin embargo se van a sembrar bifloras, especies delicadas que necesitan mucha agua y no gustan del monóxido de carbono. Da la impresión que hay gato encerrado y que alguien tiene un exceso de bifloras sin comprador a la vista.Los defensores del proyecto dicen que estamos dotando a Cali de áreas peatonales, pero ¿quién quiere caminar por una plataforma hirviendo de cemento, donde salen unas chimeneas que están contaminando el ambiente con monóxido de carbono y sobre el ruido infernal de los vehículos que transitan por el túnel? ¿No sería mejor que, como en Londres, se cobrara peaje para entrar al centro de la ciudad? En todo el mundo las áreas peatonales son para los peatones, sin vehículos ni contaminación. Acaso sería un paseo romántico bajo el cielo estrellado, sólo que Cali es una de las ciudades más peligrosas del mundo y necesitaríamos un policía por cada 235 habitantes como lo tiene Nueva York. Esas propuestas resultan inocuas pues con la excepción del argumento sobre el Patrimonio Cultural, a lo demás se le agotó el tiempo. Tanto La Ermita donde termina el túnel hasta la misma Avenida Colombia son intocables, y hay cuatro tumbas en la Calle de la Escopeta protegida por fantasmas que nos han dicho al oído que no se van. Me temo que al Alcalde lo han asaltado en su buena fe pues no creo que sea su intención, con los costos que esto implica, favorecer a un puñado de habitantes del Oeste entre los que me cuento, para que vayamos rápido al Norte cuando lo imperativo es solucionar el transporte masivo de los necesitados habitantes de ladera.

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