Hippies yupies y soldados

Noviembre 19, 2010 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

No sé si lo hicimos bien o mal, pero lo que sí es cierto es que los hijos del baby boom de la postguerra y los hijos de la generación perdida están hoy comandando la parada, sobresaliendo tanto en el campo científico como en el social y el político. Los que anduvieron el mundo, fumaron marihuana como lo admitieron el presidente Santos y Antanas Mockus y por fin se decidieron por la maternidad, deben haberlo hecho bien pues son los padres de los arbustos sólidos que han logrado los grandes alcances y que han transformado el mundo del nuevo milenio.Al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, su madre lo educó en los mejores colegios de los blancos y luego, con la ambición que caracteriza a esa generación, estudió Derecho en Harvard, se inscribió en el Partido Demócrata, ganó la nominación de su partido llegando a ser el primer Presidente negro de los Estados Unidos, una hazaña de una enorme repercusión a escala mundial.Otros como Mark Zuckerberg inventaron las redes sociales como Facebook y se volvieron millonarios antes de los 30. Las bolsas de valores están llenas de ‘yupies’ que compran y venden acciones, especulan y se enriquecen y, en el campo artístico, se inventaron el arte conceptual y los performance que sacaron el arte de los museos y lo llevaron a los barrios a compartirlo con la gente.De esa generación a nivel de la parroquia tenemos hombres y mujeres con grandes logros como Kiko Lloreda, María Elvira Domínguez, Alejandro Eder, Susana Correa, Ximena Hoyos Lago, Roxana y Leila Cobo, entre otros y también a nuestro alcalde, Jorge Iván Ospina, con toda la sensibilidad social del legado de su padre, pero también un hombre de resultados.¿Ahora qué va a pasar con los hijos de los yupies? ¿Esos quinceañeros que están creciendo a la sombra de 11-S y de la belicosidad del ex presidente Bush? ¿Esos niños y adolescentes dedicados a jugar en la redes internacionales de Internet a perseguir a afganos con ametralladoras y bombas? En uno de los programas llamado ‘Call of Duty’, o sea llamado a las armas, muestran las calles de ciudades árabes con un realismo espeluznante, donde el muchacho persigue al enemigo hasta que se le acaban las municiones y debe invertir su mesada en comprar balas virtuales para seguir matando y acumular puntos, en una competencia por la muerte que pareciera no tener fin. ¿Sabemos acaso cuál es el impacto de ese mensaje subliminal que se les está dando a esos niños y adolescentes? ¿Los estamos preparando para una guerra mundial? Y, por otro lado, ¿cómo se combate la tecnología sin Dios ni Ley, donde todo es válido y permitido? ¿A los abuelos y padres nos preocupa?

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