Elecciones en medio de la guerra

Octubre 16, 2015 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Ad portas de las elecciones y con las conversaciones por la paz en su recta final que además cuentan con la bendición del Sumo Pontífice y el apoyo de las Naciones Unidas, ¿cuál guerra, se podrán preguntar los lectores? La guerra con las Farc siempre pareció distante de los habitantes de las grandes urbes. No se puede decir que no sufrimos el flagelo del secuestro y de los atentados terroristas pero esto ya pertenece al pasado. Lo que estamos viviendo hoy es una guerra mediática entre los protagonistas de las dos corrientes que tiene polarizado al país. Por un lado el presidente Santos que le ha apostado a la paz y por el otro lado el congresista Uribe cuya agenda política de extrema derecha no le permite aceptar que un guerrillero podría ser presidente de Colombia. Así como en Sudáfrica Nelson Mandela tuvo a su cargo los destinos de su país, y en el Salvador Mauricio Fumes, del Frente Farabundo Martí, llegó la Presidencia, ¿por qué no lo va a hacer un excombatiente colombiano?Esta guerra entre opositores tiene también a dos de los representantes de los entes de control vergonzosamente enfrentados, ¿o será que eso hace parte de la democracia? Que un Fiscal General de la Nación y el Procurador del Opus Dei tengan puntos de vista y agendas políticas tan disímiles y que pongan sus cargos a disposición de las diferentes corrientes es penoso para no decir ilegal.No contentos con causar el desasosiego y la desorientación entre la población civil, las partes encontradas han decidido participar en las elecciones apoyando candidatos. Uribe se aparece en Cali a darle un aval no pedido a uno de los candidatos, que ingenuamente piensa que ese tipo de apoyo le va a traer votos. Por el otro lado Angelino se proclama como el candidato de las multitudes y no el del gobierno.Francamente no sé por quién votar, voto por la mujer a la gobernación, votaría por una mujer para la Alcaldía. Me gustan los planteamientos de María Isabel Urrutia, pero soy consciente que en esta contienda tan estrecha, la Registraduría o mejor dicho las salas de cómputo que ponen y quitan votos tendrán la última palabra, y María Isabel no tiene los recursos económicos para ganar como si los tienen sus contendores. Como siempre los candidatos de la cola venderán sus votos a los que van adelante para recuperar parte de la inversión y con su aceptación los votos sumaran en la Registraduría. Un voto por cada mesa me ofrecieron cuando yo dejé de hacer política para dedicarme a hacer ciudad desde la sociedad civil y como nunca me pude lavar el cerebro para sentarme en mi casa y cuadrar las elecciones le dejé esa labor a los ingenuos y a los corruptos.

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