El perdón

El perdón

Abril 01, 2016 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Semana de Pascua y la paz en veremos. Nuevos negociadores de la Paz por parte de la Farc entre ellos una mujer, Sonia González. En diferentes ámbitos se habla del perdón tan propicio en esta época del año, para reconciliar a los guerreros pero también a los políticos que históricamente con sus ambiciones desmedidas y con la facultad de buscar votos pisoteando a los otros nos han llevado a los niveles de violencia que hemos tenido en este país. No ha logrado Santos que el país lo siga con su labor mesiánica hacia la paz y los niveles de aceptación bajan mientras la guerra se pelea en los tribunales.Con el proceso 8.000 se dio rienda suelta a la venganza política que finalmente no logró condenar a Samper quien era la más preciada presa del expresidente Pastrana, pero si encarcelar a muchos políticos hasta por problemas de faldas. El expresidente Uribe sufrió en carne propia el secuestro y asesinato de su padre y por eso, él y sus seguidores no le perdonan a Santos no haber continuado con la línea dura y sentarse a conversar con las Farc. Se dice que Santos que no es vengativo le ha delegado esa misión al saliente Fiscal.El Procurador no pudo acabar con Petro que se defendió con la uñas y después de su Bogotá humana le apuesta a la Colombia humana. No hay duda que en el caso del M-19, Colombia perdonó, sino no hubiéramos elegido a varios excombatientes y a los hijos de los mismos como alcaldes, gobernadores y congresistas. Hoy, 112 defensores de los derechos humanos que poco están en las noticias han sido asesinados o desaparecidos. Su muerte fue recordada por más de 100 mujeres que con pañuelos y camisetas blancas con los nombres de las víctimas entre su vientre y espalda, como lo escribió el padre Alberto Franco Giraldo de la Comisión Intereclesiástica de Justicia y Paz, recordaron que son madres y que llevan el dolor en su vientre, por eso hicieron una vigilia en la iglesia de San Francisco en Bogotá pocos días antes de la Semana Santa. Querían recordarle a la Iglesia que Cristo, flagelado por sus torturadores y crucificado, no terminó con la crueldad de los seres humanos.Pero así como Cristo perdonó, los colombianos y las colombianas debemos también perdonar. ¿Cómo nos estamos preparando para acoger a aquellos que van a dejar las armas? Uno de los puntos de desacuerdo es en qué lugares se van a concentrar, ¿dónde vivirán los guerreros? ¿No se ha considerado la posibilidad de las ecoaldeas manejadas por las mujeres que son mensajeras de paz? La paz no se puede dejar solo en las manos de los negociadores todos y todas debemos participar en ella.Twitter: @AtadolFacebook: Angela Cuevas De Dolmetsch

VER COMENTARIOS
Columnistas