El mundo de las madres

Julio 30, 2010 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

En el verano en Europa, a orillas del Danubio, en medio de los campos de Bavaria se celebra este año una semana dedicada a los estudios matriarcales. En la Academia Hagia, mujeres de todo el mundo y de todas las edades se reúnen a aprender la filosofía, la historia y la aplicación práctica de las culturas matriarcales y de la economía del regalo como una solución a los males que afectan el mundo moderno. Entre las 20 participantes hay varias doctoras con PhD y maestrías. No hay una que no haya publicado un libro y este es uno de los temas de discusión, si los libros escritos por las participantes se deben publicar en una página web donde las personas interesadas los puedan bajar gratuitamente, como un aporte a la economía del regalo. ¿Qué une al matriarcado o el mundo de las madres, donde el cuidado que se les da a los hijos e hijas desde su nacimiento es desinteresado y no se espera ninguna retribución, con la economía del regalo? Dos mujeres: Genevieve Vaughan y Heide Goettner-Abendroth que se encontraron por esos designios de las diosas, para generar una sinergia que cambie el mundo del patriarcado, donde el hombre manda, por el mundo de las madres donde lo que imperan son los valores maternos como la ética del cuidado, la paz y la preservación del medio ambiente. Heide Goettner-Abendroth es una académica con un PhD en filosofía y autora de varios libros, ha recopilado las experiencias más importantes del matriarcado antiguo y aquellas de la era moderna para generar una ideología donde imperen los valores de la mujer. Genevieve Vaughan es una tejana que se ha dedicado su vida a ayudar a las mujeres. De pequeña quería ser monja y después, ha ido entregando pedazos de su fortuna para financiar proyectos de empoderamiento de las mujeres o simplemente para llevarnos a orillas del Danubio y encontrar en la majestad del río, las entrañas de las mujeres, sus senos y sus órganos sexuales, las maravillas arqueológicas en forma de vientre materno que salpican los campos de Bavaria, y luego aprender que en Juchitán en México hay una comunidad matrilínea cuya economía está en manos de las mujeres, los dos pilares del matriarcado. También estamos rodeadas de arte, Lydia Ruyle ha traído desde Colorado sus telas colgantes con las diosas de las diferentes culturas que flotan como banderas de las ventanas, de los árboles, de las paredes para que nunca se nos olvide que ha habido diosas, y que también la madre de Dios es una diosa. Para terminar danzamos en un círculo dándole gracias a la Madre Tierra.

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