El estrés de los adolescentes

El estrés de los adolescentes

Febrero 20, 2015 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Así como el chicungunya está invadiendo a Cali, el estrés está matando a nuestros adolescentes. Largas jornadas de estudio y tareas extenuantes, nada de tiempo para hacer deporte, música o hobbies, presiones sobrehumanas para entrar a universidades, y las hormonas regadas por el cuerpo. La depresión se apodera de muchas y muchos. Los jóvenes cuentan sus experiencias, pero nada pasa. Lloraba todos los días, cuenta Hanna, el esfuerzo para vestirme me dejaba extenuada como si hubiera corrido una maratón de 5 kilómetros. Mi madre preguntaba qué me pasaba pero nunca supe decirle. Me di cuenta después que había estado deprimida, no tuve tratamiento pero decidí escribir para contarles a mis profesores, padres y compañeros que la depresión existe, es una enfermedad y no un capricho y que no nos dejen solos. Luisa no tuvo tanta suerte, y el día del cumpleaños de su hermanito decidió quitarse la vida.Era una buena estudiante querida por todos, a lo mejor como otros tantos no dormía. He visto estudiantes levantarse a las 4 a.m. para llegar al colegio a tiempo y tener tareas excesivas, como hacer una maqueta de una casa donde vivía el autor de un libro clásico. Qué pérdida de tiempo. Pareciera que los tiempos no han cambiado. Tengo todavía el libro de mapas de Colombia con dibujos impecables y bolsitas de los productos de cada región que mis hermanas elaboraron para que Angelita cumpliera con su tarea. El dechado de puntadas que hizo la empleada del servicio y nunca me sirvió para nada pues la costura la detesté desde niña. Recuerdo elaborando muñecos de papier maché para mis hijos en interminables jornadas nocturnas y ahora medio siglo después todavía los maestros les ponen tareas inútiles para ocupar el tiempo. Pareciera que hay una competencia permanente entre las diferentes materias a ver cuál estresa más a los jóvenes. No hay coordinación entre maestros ni evaluación de las necesidades de tiempo libre, de hacer deporte, de continuar con las clases de música.Ya en grado 10, los hobbies desaparecen. En otros países se cultivan las actividades extracurriculares porque muchas veces como en el caso de mi marido se convierten en sus profesiones. En los años 80 varios estudiantes de un prestigioso colegio terminaron como excelentes deportistas y le dedicaban 4 horas diarias a entrenar, se acostaban a las 9 y su rendimiento académico era óptimo sin tantas tareas. Ahora son profesionales exitosos y también deportistas permanentes, ambas cosas son necesarias para la salud física y mental. Ojalá los profesores hagan bien su trabajo en las horas de estudio y permitan a los jóvenes tener tiempo para cuidarse física y mentalmente.

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