El bachetón y el Tránsito

El bachetón y el Tránsito

Septiembre 28, 2017 - 11:45 p.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Se terminó el ‘bachetón’. Llegó hasta la carretera al mar la semana pasada y los habitantes de La Elvira se quedaron ilusionados esperando que por fin el Alcalde tapará los baches entre el kilómetro 12 y La Elvira, prometido desde el principio de su mandato en las innumerables madrugadas en que el burgomaestre se reunió con la comunidad.

Hace algunos meses apareció un grupo de trabajadores de la Alcaldía, arreglaron 10 metros y nunca más regresaron. Los habitantes de este área rural periódicamente hacen mingas para rellenar con escombros algunos de los huecos pero ante la inclemencia del tiempo esto dura poco y se hacen más profundos.

Esta carretera tiene un flujo vehicular importante, por donde transitan no solo los carros privados sino el transporte público desde La Elvira a la ciudad de Cali.

Durante la administración de Rodrigo Guerrero se pavimentaron varias vías de la zona rural, la carretera de las Nieves a Felidia donde familiares del alcalde Guerrero entre otros tienen sus casas de veraneo, la vía que va desde el Mameyal a Pichindé, parte de la carretera del 18 a La Elvira, pero el tramo en mención quedó completamente olvidado como si los habitantes de este corregimiento fueran ciudadanos de segunda.

No creo que el alcalde Armitage sea persona de odios y rencores pero como las comunidades son desconfiadas ya se habla de las mentiras del Alcalde y del descontento por varias de las actuaciones de la Administración local. Por ejemplo el manejo del tránsito se ha convertido en una piedra en el zapato. El incremento en el horario del pico y placa es un descalabro. Da la impresión que la medida se tomó para que las arcas del Municipio se engordaran pues se ofrece la alternativa de acogerse al ‘pago por congestión’, como si no hubiera la necesidad de restringir el tráfico vehicular sino como un mecanismo de presión para que los ciudadanos ya sobre endeudados se comprometan con el pago. No son muchos los que se acogen y en resumidas cuentas es una solución que solo les sirve a los que les sobra el dinero.

Paralelo a esta impopular medida, los voraces agentes del Tránsito colocan comparendos a diestra y siniestra y aunque la idea de hacer los cursos para rebajar la multa es buena, los instructores no parecen ser seleccionados por sus valores. En una de esas capacitaciones el instructor les contó a los sancionados que en alguna ocasión una persona muy influyente de la administración estaba manejando ebrio y al colocarle el comparendo este le rogó que no lo hiciera pues dañaría su reputación y le ofreció un espectacular carro antiguo. Al preguntarle si lo había recibido este dijo que sí, sin titubear. Además aseguró que cuando el infractor se enoja el no negocia. Moraleja: ofrecer el soborno y no pelear. ¿Qué tal esto? ¿Dónde están los valores? ¿Y es esto lo que aprenden en los cursos?

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