Cuota de género

Septiembre 23, 2011 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

La bancada de las mujeres del Congreso, donde conviven senadoras y representantes de todas las tendencias, desde la extrema izquierda hasta la derecha recalcitrante, a través del diálogo y el consenso ha lograda importantes avances en favor de la mujer. Su último logro, la cuota de genero que afecta las listas electorales para corporaciones públicas, puso en apuros a más de un partido político. 300 listas quedaron por fuera y no como se ha querido satanizar por falta de voluntad o capacidad política de las mujeres, sino porque los caciques de vieja data se han seguido aferrando a sus curules y si no se les obliga con una ley perentoria como ha sido la reforma política no les abren paso a las mujeres. Es el machismo de vieja data, el mismo que bloqueó la ley de cuotas o ley 581 del año 2000 por más de diez años después de su aprobación en la Constituyente. El mismo que a través de artimañas sugirió que las mujeres deberían asistir a un instituto por un mínimo de 5 años para aprender a ser iguales. En ese entonces las mujeres nos lanzamos al Congreso con un partido político de mujeres que por su osadía y por el enorme esfuerzo que hicimos en ese entonces ha sido reconocido en los anales de los movimientos políticos de Suramérica.No hay duda que la ley de cuotas, presentada en el 2000 por la hoy fiscal Vivian Morales, es la responsable que en la administración de Uribe tuviéramos una mujer en la cartera de la Defensa, y varias ministras, así como ahora en el gabinete del presidente Santos. Aún más, el exigir que todas las ternas incluyan una mujer nos ha premiado con la primera mujer Fiscal y procuradora general de la Nación. Hay ciertos estamentos en que las mujeres aún no hemos podido penetrar; en las Cortes su presencia es aún exigua máxime cuando el 60% de los abogados colombianos son mujeres. Lo mismo ocurre en los concejos y asambleas departamentales así como en el Congreso; por eso es interesante ver el resultado de este experimento y si se traduce en más curules para las mujeres o si nos hicieron trampa y los caciques políticos no colocaron las más capacitadas sino las que podían servir de relleno y no constituían ninguna amenaza a la perpetuación del patriarcado. En las alcaldías y las gobernaciones serán las electoras las que les demos el voto de confianza a nuestras congéneres. En Cali nunca ha habido una acaldesa y si bien Doris Eder fue gobernadora, no fue nunca elegida. Ya la posibilidad de gobernadora la perdimos pero si tenemos dos mujeres para escoger en la Alcaldía, una con mucha experiencia en la Administración y un programa serio que hay que mirarlos con detención como es Clara Luz Roldán y otra quizá con menos experiencia pero igual con muchas ganas, nuestra deportista olímpica María Isabel Urrutia. Entonces mujeres a votar por las mujeres.

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