Cortina de humo

Septiembre 04, 2015 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Interesante la entrevista de Darío Arizmendi al embajador de Estados Unidos, Kevin Whitaker relacionada con el conflicto colombo-venezolano. Si bien el diplomático no se atrevió a tomar partida si conceptuó que el paramilitarismo como tal no ha existido por más de varias décadas. Con esta afirmación socava la principal justificación del gobierno de Maduro para señalar con la ‘D’ de Demoler las casas de los supuestos causantes de la inseguridad y la corrupción en Venezuela, práctica neo nazi que recuerda las casas marcadas de los judíos en la Alemania Hitleriana. Estas personas viven en barriadas de pocos recursos en casas de ladrillos irregulares y techos de zinc, nada parecido a los afluentes ‘paracos’ del siglo pasado.Si bien la frontera colombo venezolana ha sido famosa por el contrabando de gasolina, por la enorme diferencia en el precio del petróleo entre Venezuela y el resto del mundo, no son los que venden el combustible los causantes de la corrupción y la escasez.Venezuela junto a Haití figuran como los países más corruptos de América Latina. Los familiares del fallecido expresidente Chávez y los de Maduro, son ahora los ricos de Venezuela. María Gabriela Chávez maneja el monopolio del arroz y el hijo de Maduro ostenta la riqueza sin desparpajo en un país supuestamente socialista que aboga por la igualdad y la abolición del capitalismo. La Guardia Nacional responsable de maltratos, desalojos y abusos sexuales a los colombianos y colombianas es la mayor contrabandista de productos subsidiados de la canasta familiar que terminan al otro lado de la frontera vendidos a veces al valor original del producto en abierta competencia con el Ejército venezolano. El gobierno tiene el control del 85% del patrimonio económico y productivo del país: petroleras, telecomunicaciones, bancos, medios de comunicación, acero, cemento, líneas aéreas, hoteles, redes de distribución y comercialización de alimentos, electrodomésticos, aceite, maíz, arroz, azúcar, pollos y la mayor flota de pesca de la región, etc. Monopolio empresarial y público que es dueño de todo y lo poco que produce solo llega a cuenta gotas a la canasta familiar mientras que el resto es contrabandeado en las fronteras.Maduro arma una cortina de humo demoliendo casas y maltratando gente pobre, la misma que él quiere reivindicar con el socialismo. Quizá busca distraer la atención de la debacle, así como lo hizo Argentina al generar la innecesaria guerra de las Malvinas. Los analistas sostienen que de cara a las elecciones parlamentarias en diciembre, Maduro está tratando de despertar el nacionalismo, creando la imagen de un enemigo externo y coartar a través del estado de excepción, la posibilidad de hacer campaña en estados opositores.¿Y la OEA? Ha quedado desacreditada como la Liga de las Naciones que se negó a sancionar a la Alemania Hitleriana, error garrafal que le costó una guerra y muchos muertos al mundo de ese entonces.

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