Con perspectiva de género

Enero 24, 2014 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Por tercera vez en la historia de Colombia, una mujer es elegida presidenta del Consejo de Estado y, ¡moñona!, una mujer como vicepresidenta. Cuando entrevisté el año pasado a Claudia Rojas, caleña egresada de la San Buenaventura, tuve la oportunidad de conocer a una mujer de una clara inteligencia y conocimientos jurídicos envidiables, así como una preparación académica y profesional como la tienen pocas. Se especializó en análisis y resolución de conflictos en la Universidad Militar Nueva Granada y en derecho tributario internacional en el Externado de Colombia. Sus alumnos de la San Buenaventura en Cali la recuerdan con cariño no solo como su profesora de derecho constitucional sino también como amiga y compañera y por sus calidades humanas. Trabajó en la Unidad Administrativa de la CVC, fue magistrada auxiliar por 9 años en la Corte Constitucional, luego estuvo 7 años como magistrada auxiliar del Consejo de Estado y en el 2008 fue elegida como Vicepresidenta de esta Corporación para remplazar a Camilo Arciniegas. Claudia es madre de tres hijos y seguro le imprimirá una visión humanitaria al Consejo de Estado. Aún mas interesante es que también la nueva Vicepresidenta sea una mujer, la abogada Martha Teresa Briceño, graduada en Derecho en de la Universidad Santo Tomás de Aquino y con especializaciones en Derecho Tributario, Contabilidad Financiera y Conciliación y Mecanismos Alternativos de Solución de Conflictos. En el sector público trabajó en la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian). Es interesante anotar que ambas tienen post grados en Resolución de Conflictos.Entre sus retos están los choques de trenes entre las Altas Cortes por las tutelas de la Corte Constitucional contra los fallos del Consejo de Estado que debe ser parte de la reforma a la justicia que tanto necesita el país así como el boquete que le dejó la Constitución del 91 a la Procuraduría para sancionar a funcionarios elegidos por votación popular sin que haya una sanción penal de por medio. Los fallos de la Procuraduría se han convertido en un instrumento al servicio de los odios y las rencillas personales de un Procurador que a veces pareciera un enemigo acérrimo de la Paz. ¿Qué excombatiente va a querer ser parte de la vida civil en un país donde la muerte política la puede decretar un funcionario por sus convicciones de derecha o izquierda?Hemos tenido una mujer Fiscal General de la Nación, que fue injustamente atacada y en ese escenario de la justicia politizada, los uribistas utilizaron todas las armas para que la investigación no prosperara, entre ellas acusarla por su matrimonio con Lucio. Tenemos una mujer Contralora que ha ejercido su función con valentía. En hora buena la llegada de estas dos mujeres a la dirección del Consejo de Estado y ojalá puedan escaparse de la presiones políticas.

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