¿Casas gratis de Santos o Uribe?

Marzo 08, 2013 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Ya el sol sobre la espalda empezó a azotar al gobierno. Si las casas gratis iban a disparar la popularidad del presidente Santos, fue tan extraña la forma como se concibió que dejó un mal sabor de populismo. Uribe dijo que la idea había sido de él, porque fue quien creó los beneficios para los de pobreza extrema con la Red Juntos. Su segunda fase, Red Unidos serían los beneficiarios de las viviendas sin costo alguno. En Colombia hay 21 millones de personas en esta categoría, con ingreso por debajo de los $100.000 mensuales. La misión de la Red Unidos es promover acciones coordinadas para reducir la desigualdad y la pobreza extrema buscando que todos los colombianos tengan las mismas oportunidades para alcanzar la prosperidad. Este mecanismo se creó para que Colombia pudiera alcanzar los Objetivos de Desarrollo establecidos por 189 jefes de Estado en septiembre de 2000 en la Cumbre del Milenio realizada por las Naciones Unidas. En la ‘Declaración del Milenio’, la comunidad internacional se comprometió a luchar por la erradicación de la pobreza extrema y a generar un entorno propicio para el desarrollo.Con soberbia y poca humildad, el ministro Vargas Lleras vino al Valle, a Pradera, a abrir la piñata de las casas. Mal asesorado y sin estudios previos se colaron 13 familias de 91, que no calificaban para las viviendas, inclusive la publicitada entrega a una señora que le besó los pies al Ministro en agradecimiento cuando ya era dueña de una casa. No se tomaron el trabajo de averiguar si había algún proyecto para replicar, y menos que aquí existía ya una Ecoaldea de interés social, galardonada a nivel nacional e internacional. No consultaron el catálogo ‘Ideass’ de mejores prácticas de Colciencias Maloka, ni los premios de UN Hábitat otorgados a proyectos colombianos como el Premio de Dubai del 2012, cuyo ejemplo les hubiera servido. El camino recorrido por la Ecoaldea Nashira en 10 años es modelo, no solo de vivienda sino de comunidad. Para tener calidad de vida es necesario además del cobijo físico, el entorno, pues no se trata de entregar casas a personas sin ingresos y que no van a poder pagar servicios y menos comer. Nuestras comunidades en extrema pobreza, muchos desplazados que vienen del campo y tienen vocación agrícola, ¿por qué encerrarlos en moles de ladrillo sin posibilidad de producir comida? ¿Se ha pensado en asesoría psicológica para resolver conflictos y prevenir la creación de pandillas como las de Potrerogrande, para que no sea necesario invertir $5.000 millones en una sede cultural que convierta a los desadaptados en miembros decentes de la comunidad? Con la inmediatez de buscar votos los programas de vivienda gratuita como están concebidos serán otro entuerto.

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