Caos vehicular

Mayo 11, 2017 - 11:55 p.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

El paro de los taxistas del miércoles pasado, con el cierre del puente del Paso del Comercio en la vía al aeropuerto, fue el ‘florero de Llorente’ para los habitantes de Cali pues muchos perdieron sus vuelos, algunos internacionales. Se dirá que este es un evento esporádico causado por la competencia desleal de los Uber que nadie parece capaz de resolver. No hay duda que es una idea novedosa darle posibilidad de trabajo a los que tienen vehículos que no utilizan permanentemente, y poder contratar un carro con una aplicación telefónica que automáticamente va cargada a la tarjeta de crédito, pero en una ciudad con un tráfico caótico sólo aumenta el volumen vehicular, y por tanto los trancones y las demoras.

Además, las inundaciones de las vías, los trancones y los accidentes están haciendo la vida en Cali bastante traumática. En el sur, no importa a qué hora o qué día, hay un caos vehicular imposible de controlar, tal vez causado por la proliferación de condominios de estrato 6 donde muchas familias tienen hasta 4 carros. La ciudad sigue creciendo hacia Jamundí desordenadamente, no hay aún un plan de autopista de 6 u 8 carriles para que transiten los miles de carros nuevos de las personas que habitan los barrios exclusivos. Los sábados, domingos y días de fiesta, puede tomar entre 2 y 3 horas llegar desde Unicentro a la Plaza de Caycedo. La portada al mar está permanentemente congestionada. Salir del Kilómetro 18 a Cali un domingo en la noche, toma dos horas. Y estos trancones que los han aprovechado delincuentes para asaltar los carros en la cola, gracias a Dios ya están siendo solucionados con presencia de la Policía dentro del plan de seguridad, que hay que decir, está empezando a funcionar.

El paso nivel de Chipichape se inunda con las lluvias torrenciales haciendo imposible su tránsito; no es raro ver carros con el agua hasta las ventanillas. He contado a diario hasta 4 accidentes de motos, algunos fatales, desde El Saladito hasta el centro de Cali y los planes de prevención no dan los resultados esperados. Son más las motos que no están vinculadas a los clubes de motociclistas a los que por ende, nunca les llegan los planes didácticos ni de prevención.

El MÍO no se convirtió en el transporte de todo el mundo, como es en las grandes ciudades donde los vehículos son lujos de domingo para salir a pasear pero no para ir al trabajo. La ineficiencia del transporte masivo no ofrece una alternativa a los ciudadanos para olvidarse de tener un carro.

Los problemas de tráfico parecen insalvables. Hubo un Secretario de Tránsito no muy popular, que hizo un intento razonable para resolverlo, ahora sólo esperamos que algún día lleguen los taxis aéreos y que transitemos por los aires tranquilamente.

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