¿Aquí no pasa nada?

Enero 28, 2011 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Hoy se define la suerte de los 11 concejales del periodo 2004 al 2007 que, con conocimiento de causa, votaron hace cuatro años por la elección del inhabilitado candidato a la Contraloría, Miguel Eric Piedrahíta. Y digo con conocimiento de causa, pues no sólo fue enfático el magistrado Valero del Tribunal de lo Contencioso Administrativo al dejar constancia de la inhabilidad del señor Piedrahíta, sino que algunos concejales, como Jorge Eliécer Tamayo, les advirtieron. También desde los medios les dijimos que estaban tercamente apoyando un candidato que no cumplía los requisitos. Era evidente que los cabildantes querían un contralor de bolsillo, pues había una situación delicada de cuentas que estaba dejando el saliente contralor. Recuerdo que la terna tampoco cumplía con la Ley pues no incluía una mujer y, por lo tanto, las veedoras de la Ley de Cuotas, desde el Observatorio de Asuntos de Género de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, la tenían en la mira para demandarla.Cuando ya parecía haber pasado la pesadilla y el proceso archivado, el procurador Alejandro Ordóñez decidió reabrirlo dentro de su política de mano dura y nuevamente volvieron al banquillo los 11 concejales. Si bien no se puede eximir de culpa al Tribunal Superior, cuyo candidato para la terna era el señor Piedrahíta, tampoco es válido que sea esa la línea de defensa, “mal de muchos consuelo de pocos”. Si efectivamente el ex gobernador Abadía siguió los consejos de María Claudia Caballero, la esposa de su padre, Carlos Herney; y de su ex secretaria, Iveth Lorena, ambas ex empleadas de la Contraloría General cuando Gilberto Zapata fue gerente, es algo que sólo Juan Carlos Abadía en su conciencia puede determinar. Si eso es así falta un voto, pues Gilberto Zapata sólo sacó ocho votos y los concejales que lo apoyaron, dicho por él, fueron Jorge Eliécer Tamayo, Piedad Echeverry, Carlos Pinilla, Carlos Andrés Clavijo, Miltón Castrillón, Orlando Chicango, Néstor Soto y Albeiro Echeverry. A Gilberto Gonzalo Acosta, elegido en ese entonces como Vicepresidente del Concejo, le resultó el chiste al dejar constancia que no había votado por Piedrahíta, pero su voto suma en los del inhabilitado Contralor que obtuvo 12 votos. El 21 es de Julie del Pilar Reina, quién no estuvo presente. A Cristián Garcés le costó la primiparada y se dejó endulzar el oído de la Presidencia del Concejo; si le fallan en contra volverá nuevamente a la empresa privada, donde esas sanciones no cuentan. Me duele que Clementina, una mujer luchadora que se hizo a sangre y fuego en medio del recalcitrante machismo del Partido Liberal, termine su carrera política sancionada. Lo que sí es importante es que en los ámbitos políticos deje de hacer camino la teoría de ‘Que aquí no pasa nada’ y que para ser servidor público se necesita no sólo ganas, sino honradez.

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