30 años

Noviembre 13, 2015 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Han pasado 30 años desde aquel noviembre trágico en que los astros se alinearon para que Colombia sufriera los dos peores episodios de su historia. El holocausto del Palacio de Justicia causado por la intransigencia y el odio y la furia desatada de la madre naturaleza sepultando más de 20.000 personas.Jaime Castro, ministro de Gobierno de ese entonces sostiene que el Ejecutivo actuó correctamente pues el M-19 en un momento de alucinante locura abandonó sus ideales altruistas y decidió aliarse con la mafia en un binomio maldito cuya única meta era obligar al gobierno a abolir la extradición. Dice Virginia Vallejo en su libro ‘Amando a Pablo, odiando a Escobar” que miembros del M-19 frecuentaban la casa de Pablo Escobar. Si bien el presidente Santos le pidió perdón al país por los hechos de la Corte Suprema de Justicia, asumiendo la responsabilidad del Gobierno, aquellos excombatientes del M-19 que hoy ocupan posiciones importantes en la vida pública deben contarle al país si lo que sostiene Jaime Castro es cierto, si fue una decisión colectiva, si hubo debate dentro de las filas de la organización, pues no es justo que sigamos hablando de aquellos que quedaron vivos y fueron aparentemente asesinados a sangre fría por el Ejército, sin antes examinar los motivos que llevaron a que el M-19 llegara hasta el extremo suicida de hacer un operativo cuyas consecuencias deberían haberlas previsto. Pero quizá no es este el momento para mirar atrás cuando estamos ad portas de culminar otro proceso con un grupo subversivo al que también se le debe perdonar.Pareciera que la suerte no acompañó a Belisario. El miércoles 13 de noviembre el Nevado del Ruiz, tras 69 años de inactividad, hizo erupción tomando por sorpresa a los habitantes de Armero y aunque el Gobierno había recibido advertencia por parte de múltiples organismos vulcanológicos, posiblemente aturdido por los eventos de la Corte Suprema no tomó las medidas de evacuación requeridas y cuando lo hizo, el sacerdote del pueblo le dijo a la gente que nada iba a pasar, protegidos por la mano de Dios los habitantes de Armero se quedaron en sus casas.Los flujos piroclásticos emitidos por el cráter del volcán fundieron cerca del 10% del glaciar de la montaña, enviando cuatro lahares -flujos de lodo, tierra y escombros- que descendieron por las laderas del Nevado a 60 km/h sepultando 20.000 habitantes de Armero y 3.000 de las poblaciones vecinas de Chinchiná y Villamaría. La imagen de Omayra Sánchez una adolescente que estuvo atrapada por tres días hasta que falleció le dio la vuelta al mundo y hoy es venerada por los pobladores. Su tumba llena de juguetes y mensajes en medio de las ruinas pompeyescas perdura en el tiempo. Ese fue el noviembre negro de hace 30 años.

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