Toque de alarma

Toque de alarma

Septiembre 26, 2011 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Valencia Tovar

El senador Jorge Robledo por el Polo Democrático alertó el jueves 29 en el Congreso sobre los serios peligros que afectarán al agro colombiano en caso de que se firme el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, su contexto actual. Aunque acostumbrados a su oposición rabiosa contra todo, los argumentos expuestos justifican la alarma, pues términos del convenio son tan desfavorables para Colombia que producirían una verdadera catástrofe en uno de los pilares de nuestra economía. Nada menos que en el sector del que depende la más nutrida mano de obra y por ende de familias.Lo que agrava la situación es que el Ministro de Agricultura, sin el tremendismo que caracteriza al inconforme senador, acepta que el TLC fue mal negociado por Colombia y que, de firmarse así será ruinoso para nosotros. La gravedad del caso justifica, mejor exige, un alto en el camino. Estados Unidos ha venido dilatando la aprobación del TLC a su conveniencia, no por desventajas para sus intereses económicos sino por asuntos internos de Colombia en los que recoge las banderas de la izquierda radical nuestra, agitadas al viento por el señor Vivanco, cuya poderosa influencia en los círculos políticos de la extrema derecha pintan a Colombia con los más negros perfiles en derechos humanos, DIH y asesinatos de sindicalistas, así parezcan por motivos pasionales. Colombia no tiene por qué temerle a un aplazamiento de la firma y exigir una revisión del asunto agrario, pues abrir una competencia de enanos frente a un gigante puede destruir nuestro sufrido sector agrario.A nuestros campesinos y en general empresarios del agro, debe Colombia el no haber naufragado bajo el desastre invernal del semestre pasado y mantener abastecido nuestro mercado interno con miles de hectáreas sumergidas, ganados muertos, vías de comunicación destruidas. Hemos vuelto a la edad de la mula para mover productos agrícolas e insumos sin encarecer en demasía el costo de la canasta familiar y mantener los índices de inflación más bajos de toda la región. Es el momento de tenderles la mano. Si hemos tenido paciencia ante las dilaciones impuestas por extremistas republicanos, que nos admitan las necesarias para reconsiderar nuestra postura en un tema vital para la nación colombiana.El tratado es un acuerdo de mutua conveniencia en el que no debe haber vencedor y vencido. Colombia no debe salir perdiendo éste, aunque en los demás aspectos exista equilibrio, con ventajas y desventajas para una y otra nación. Arrepentirnos mañana sería más grave que luchar hoy por nuestros derechos.

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