Situación en el Cauca

Situación en el Cauca

Julio 18, 2011 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Valencia Tovar

No existe en este resurgir de la criminalidad sobre múltiples formas, caso tan preocupante como el del Cauca que, al parecer, no está recibiendo un tratamiento proporcional al de esta gravedad. El norte del Cauca es el escudo delantero de un área de gravitación estratégica, o sea de una región donde convergen factores de ruptura de primera magnitud. En el caso caucano, las Farc obligadas a regresar a la etapa primaria de la guerrilla de alcance táctico, recobran inusitada agresividad con golpes coordinados contra la Fuerza Pública, sin miramiento alguno por el año que conllevan para la población civil.¿Por qué en el Cauca? Porque Farc y narcotráfico son la misma cosa con expresiones distintas. El Cauca es campo propicio para la siembra, cultivo y procesamiento de la coca y una población de ancestro y mestizaje indígena que reclama “neutralidad” en un conflicto ajeno. Ni siquiera ante los feroces ataques contra estaciones de policía cuya destrucción con explosivos poderosos causa más víctimas locales que oficiales. Esta absurda ‘neutralidad’ favorece a la guerrilla en la práctica porque impide cualquier apoyo de inteligencia a la autoridad legítima. En cambio no puede negar esa colaboración que los terroristas le imponen, como tampoco la mano de obra cuando la requieran para los cultivos clandestinos.A esto se agregan las facilidades que los espacios vacíos de Fuerza Pública y autoridad brindan para el tráfico tanto de la droga como de material bélico, igual por mar que por tierra, dentro del departamento y en Nariño y Putumayo, partes geográficas de la misma área neurálgica, con el agravante de la frontera selvática, vacía en grandes extensiones, para el intercambio de la droga por el material de guerra y terrorismo.Recomendable sería anticiparse al progresivo agravamiento de esta situación, con el empleo de una fuerza de tarea conjunta al estilo de Omega, con capacidad y apoyos adecuados para realizar una acción integral como la de Omega en el Caguán, pero con un componente naval más completo habida cuenta del Litoral Pacífico con sus múltiples caletas, estuarios y ensenadas que permiten la operación marítima y en trechos fluviales de embarcaciones menores y hasta de submarinos hechizos. No podemos olvidar que la fórmula “siempre poco, siempre tarde” aplicada en las épocas iniciales de violencia que permitió su desarrollo y crecimiento hasta el nivel de desestabilización del Estado, no debe repetirse jamás en nuestro frente interno.

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