¿Por qué no el paralelo 82 como límite?

Diciembre 17, 2012 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Valencia Tovar

Lo que más desconcierta en el sorpresivo y sorprendente fallo de la Corte Internacional, es el rechazo al señalamiento del Meridiano 82 como límite marítimo entre Colombia y Nicaragua. Este límite fue señalado de común acuerdo entre los dos países en el acto solemne de canje del Tratado Esguerra –Bárcenas de 1928 que puso punto final al litigio limítrofe.No se incluyó en el texto mismo del Tratado por no existir para la época el Derecho del Mar, pero tuvo el mismo carácter de inviolabilidad reconocido universalmente para los tratados entre naciones, puesto que fue una derivación de aquel y rigió durante los 80 años en que la soberanía colombiana fue reconocida y acatada por Nicaragua, hasta cuando una acción unilateral de su Gobierno pretendió denunciar el Tratado Esguerra- Bárcenas contra todo derecho.Dentro del consabido criterio salomónico de no dar al fallo irreversible y sin apelación posible un alcance unilateral, la Corte Internacional consagró la incuestionable soberanía colombiana sobre el archipiélago de San Andrés y Providencia, pero desconoció integralmente el carácter limítrofe del meridiano 82 de latitud occidental, pasando por alto el convenio bilateral de 1928, acordado solemnemente y llevado a la práctica con reconocimiento universal. No fue esta la primera ni sería la última en señalar meridianos y paralelos como límites permanentes o transitorios tanto marítimos como terrestres, como bien puede verificarse históricamente.La pequeña localidad de Greenwich en Inglaterra, incorporada hoy al Gran Londres, se hizo famosa por el observatorio astronómico instalado allí por el monarca Carlos II en 1675, quien lo fijó como punto 0 para la posición de los buques en sus periplos al oriente y al occidente del mismo. El sistema obtuvo aceptación universal y acabó adoptándose en sentido norte-sur con los paralelos, al más famoso el 38 de latitud norte, acordado en la Conferencia de Potsdam para la rendición de las fuerzas coloniales japonesas a la Unión Soviética y los Estados Unidos, que aún subsiste en virtud de la Cortina de Hierro tendida por los soviéticos para establecer al norte un estado comunista. Con su extraña decisión, la Corte abrió el camino para revivir conflictos resueltos con meridianos y paralelos como referentes.

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