Pausa navideña de las Farc

Diciembre 16, 2013 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Valencia Tovar

No es nada extraño en el oscilante quehacer de las Farc, esta de pregonar a los cuatro vientos cesaciones de fuego que los hagan aparecer como niños buenos, así sean precedidas de un acto sangriento como acaba de ocurrir con el ataque masivo contra un pequeño grupo de soldados y policías que prestaban servicios de vigilancia y fueron masacrados por un frente completo. Seguros de los efectos sensacionalistas, lo dieron a conocer por los ‘plenipotenciarios’ de ‘Timochenko’ en La Habana, en boca de alias Iván Márquez, quien le dio más trascendencia a la tregua navideña con cesación unilateral del fuego.Este hecho refuerza lo que ha sido política insistente de las Farc, para un cese de fuegos bilateral mientras dure la negociación por la paz. Es decir, otro Caguán pero sin Tirofijo, Alias Alfonso Cano su segundo y sucesor, rodeados del combo que manipuló la ansiedad manifiesta del Gobierno, amenazando con suspender lo que nunca fue negociación sino pausa armada que aseguró la duplicación de frentes de lucha, la importación masiva de material de guerra que incluyó sus instrumentos letales preferidos: minas ‘quiebrapatas’ antipersonales, cilindros de gas y trampas inhumanas con un estaca aguzada en el fondo calcadas de Vietnam. El actual Gobierno no ha cedido ni cederá a los pacifistas cantos de sirena por la paz. Conoce muy bien la parábola del pescador que para no perecer devorado por los tiburones que seguían el rumbo de su barquichuelo les arrojaba peces. Cuando éstos se acabaron, fueron los hambrientos escualos los que hicieron un festín con lo que había sido el iluso pescador. El presidente Santos conoce por haberlos estudiado minuciosamente, todos los movimientos revolucionarios comunistas. Sabe que el engaño, la perfidia y la mentira calumniosa forman parte de la siniestra “combinación de todos los medios de lucha” de estirpe maquiavélica pero perfeccionados por José Stalin en el más alto grado”. Nuestros maquiavelos criollos y la izquierda radical con sus colectivos de abogados claman por cuantiosas indemnizaciones del Estado culpable de crímenes de guerra frente a los cuales se invoca la defensa propia. El complejo de culpa se ha apoderado de la sociedad colombiana. Pobrecitos los campesinos indefensos de Marquetalia asesinados por el Ejército de la oligarquía.

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