¿Otro asalto a nuestra soberanía?

¿Otro asalto a nuestra soberanía?

Marzo 25, 2013 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Valencia Tovar

La pérdida de 75 mil kilómetros cuadrados por el fallo de la Corte Internacional frente al diferendo limítrofe con Nicaragua, nos obliga a estar prevenidos ante posibles reclamaciones de países del área. No es hiperestesia nacionalista sino voz de alerta, pues la delimitación marítima dispuesta por la Corte en el mencionado fallo abre una compuerta a previsibles reclamaciones vecinales.Es el caso de la isla colombiana de Malpelo, situada en el vértice donde convergen los mares territoriales de Colombia y Ecuador, más una tercería panameña, debida a la extensión del mar territorial del istmo a dicho vértice. El gobierno panameño adelanta discretos estudios sobre la alteración que se produce con el fallo de la Corte, que arrebata a Colombia la posesión marítima al Este del meridiano 82, pasando por alto el hecho de que existían tratados limítrofes, como el Esguerra Bárcenas entre Colombia y Nicaragua, cuya intangibilidad fue menospreciada por la Corte.Pese a que los fallos de la Corte Internacional no admiten cuestionamientos por los países afectados, Colombia ha solicitado una revisión en gracia al error referido. Ninguna equivocación puede ser fuente de derecho, lo que deja a nuestra petición un margen de esperanza. La extensión marítima que perdimos fue reconocida y respetada por la comunidad internacional y por la misma Nicaragua durante un siglo, con el Meridiano 82 como límite.El vicealmirante de nuestra Armada Jaime Jaramillo Gómez, en escrito publicado en El Nuevo Siglo el 17 de febrero pasado, recoge la teoría expuesta por el ecologista panameño Gabriel Depaigne Falconet, presidente de la Asociación Verde de su país, según la cual la isla colombiana de Malpelo en el Pacífico puede ser reclamada por Panamá, porque a la luz del fallo de la Corte, su posesión marítima se extiende hasta tocar la convergencia de Ecuador y Colombia Este reclamo podría repetirse en situaciones ya definidas por tratados bilaterales, lo que obliga a nuestra cancillería a considerar en serio lo que para Panamá es materia de estudio, dada la presencia de pesqueros panameños en aguas de Malpelo por la riqueza ictiológica de nuestra fauna marina en torno a la isla.

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