Las Farc y las regiones rurales

Agosto 12, 2013 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Valencia Tovar

Los negociadores de las Farc en La Habana se han pronunciado con insistencia en que a las regiones campesinas creadas por el Gobierno Nacional se agreguen otras de carácter autónomo, en las que se excluya la presencia de Fuerza Pública para que puedan contribuir a la paz sin que el peso de los instrumentos de seguridad del Estado interfiera en el manejo administrativo autónomo, previsto por la Constitución en su artículo 287 para las entidades territoriales.No se necesita la malicia indígena enunciada por Jorge Eliécer Gaitán para identificar la razón que inspira a los jerarcas farcianos en su tenaz exigencia. Las regiones dentro de las cuales se ubicarían las áreas en cuestión sufren muy alta influencia de las Farc y el ELN, hoy aliados en asociación para delinquir, y gozarían al culminar el proceso de desmovilización, de las siguientes prerrogativas consagradas en la Carta: 1. Gobernarse por autoridades propias. 2. Ejercer las competencias que les correspondan. 3. Administrar los recursos y establecer los tributos necesarios para el cumplimiento de sus funciones. 4. Participar en las rentas nacionales.Cabe preguntar: ¿No son estas funciones las que ejercen, menos la cuarta, las Farc, el ELN y una constelación de bacrim en unas cuantas comarcas del país, en pleno desarrollo de las conversaciones de paz? No sería sino cambiar métodos extorsivos para que todo cambiara pero siguiera igual. Eso sí, con una transferencia de funciones constitucionales del gobierno legítimo a los movimientos revolucionarios, que por casi 60 años han luchado por derrumbarlo, causando centenares de bajas de vidas inocentes de ciudadanos inermes y miembros de la Fuerza Pública establecida para velar por la seguridad y la defensa del suelo patrio y las instituciones legítimas.Seguramente, estas reflexiones ocupan las mentes de los delegados del Gobierno en La Habana y no han pasado desapercibidas a la atención del presidente Santos, de tal suerte que la activación de nuevas entidades territoriales y el funcionamiento de las que ya han sido precisadas, serán objeto de un bien meditado cronograma para que no se conviertan en republiquetas independientes al estilo de El Caguán.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad