Las Farc: liberaciones y secuestros

Febrero 14, 2011 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Valencia Tovar

La mermada cúpula de las Farc, aún en el proceso agónico de la derrota general y la desaparición de miembros del secretariado y cabecillas de frentes, busca presentar un cuadro de supervivencia disfrazada de guerrilla ideológica. No solamente lo persigue por medio de un terrorismo brutal que le enajena los rescoldos de adhesión voluntaria en las zonas campesinas afectadas por su indeseable presencia, sino por medio de liberación esporádicas de pequeños grupos que no puede explotar más tiempo con fines extorsivos, constituyen un estorbo para sostener en medio de comprobadas estrecheces logísticas y los permanentes desplazamientos selváticos motivados por el temor a los golpes descargados con precisión letal por las operaciones conjuntas de fuerzas de aire y tierra, previa ubicación por la eficiencia inteligencia militar y policial.Las liberaciones se adelantan acompañadas de propagandas que los medios de comunicación acogen espectacularmente, relevando el turbante emblemático de la intermediaria ex senadora y la apariencia relativamente saludable de los liberados, a quienes preparan con anticipación, despojándolos de las cadenas ignominiosas porque saben que la esperanza de la liberación impedirá todo intento de escape, además de mejorar la dieta miserable a que están sometidos en cautiverio.En forma por demás significativa, el barbudo de anteojos aparece en la televisión con melifluas propuestas de diálogo, al paso que reemplaza a los liberados con nuevos secuestros, semiocultos de una opinión que acompaña el proceso de la liberación, deliberadamente lento para acentuar los efectos sicológicos de aquéllas. La ciudadanía en general, más inclinada a la ilusión y la esperanza que al realismo de un análisis basado en el histórico de negociaciones frustadas, aumenta en las encuestas la opinión favorable al ‘diálogo humanitario’, recurriendo al apoyo de la iglesia compasiva, que de buena fe pero un tanto candorosamente es utilizada como mediadora con base en la compasión y el amor del cristianismo que para ellos, según Marx, es opio del pueblo como todos los credos religiosos.Es muy buen pensar razonadamente en estas cosas, para acompañar al presidente Santos en el tajante rechazo a diálogos estériles que dan respiro al desfalleciente instrumento de perturbación y amenaza. Han sido demasiados los engaños y traiciones sufridos en más de medio siglo de existencia criminal de Farc y 45 años del Eln como para seguir escuchando sus cantos de sirena.

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