La caída del caudillo

Marzo 11, 2013 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Valencia Tovar

Las semanas que precedieron a la muerte del caudillo revolucionario Hugo Chávez Frías, reviven en la memoria las que acaecieron en la Unión Soviética a partir del fusilamiento del Zar Nicolás en 1917, cuando los bolcheviques de Lenin asesinaron al emperador y a su familia para que desaparecieran herederos al trono de todas las Rusias. El hecho se mantuvo oculto por un largo periodo, quizá por el horror del acto ejecutado sin miramientos de que en el grupo se hallaran mujeres y niños.Instaurados los comunistas en el trono imperial, el nuevo régimen mantuvo en secreto el fallecimiento de Lenin por muerte natural; siguió la de Stalin, posiblemente envenenado por el trío de Breshnev, Kosiyin y Laurenti Beria, que fue ejecutado por la guardia de seguridad dispuesta para el Gobierno por el mismo siniestro personaje. Jefe de la KGB, la abominada Policía secreta, que realizó cuantos crímenes contra el Derecho de Gentes es imposible imaginar.La Perestroika y el Glasnost marcaron el fin del imperio, sin eliminar aún ciertas facetas del régimen que imperó 70 años. La caída del muro que separó la capital de Alemania, con el llamado muro de la infamia, fue el réquiem que a falta de música, empleó el sonido de los taladros y piquetas que los habitantes de la capital germana empuñaron para sacudir del yugo comunista. Chávez Frías quiso seguir a su manera el modelo marxista, para lo cual diseñó el proyecto del Partido Social Bolivariano del Siglo XXI, que pretendió extender por Iberoamérica, en especial a países con mayorías étnicas inconformes y democracias en crisis. En Nicaragua, utilizó el movimiento sandinista por la liberación nacional capitaneado por Daniel Ortega. Allí se firmó un acuerdo para dar término a la guerra civil; Ortega buscó la presidencia por vía electoral, recibiendo un apoyo de millones de petrodólares. En Bolivia y Perú apoyó las rebeliones de mayorías indígenas y en Ecuador las elecciones condujeron al triunfo democrático de tales agrupaciones.A Colombia la tomó como campo de batalla, mediante acuerdos secretos con las Farc, pero el viraje aquí descrito le dirá al resultado del proceso aún en marcha, si la política del presidente Santos fue o no exitosa.

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