Después de ‘Jojoy’

opinion: Después de ‘Jojoy’

Agradezco mucho a don Julio César Londoño la lección de estrategia que...

Después de ‘Jojoy’

Octubre 11, 2010 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Valencia Tovar

Agradezco mucho a don Julio César Londoño la lección de estrategia que me endilga en El País (Octubre 7/10). Pesar grande que arranque de un profundo error conceptual reiterado con otros. Jamás el estratega puede ser un carnicero caso ‘Mono Jojoy’ La pequeña diferencia la definió Sun-Tzu en el Siglo IV antes de Cristo ¡nada menos!Con una simple sentencia: “El gran general no es el que requiere cien batallas para ganar una guerra. El gran general es el que gana la guerra sin tener que luchar”. Es decir, sufriendo y causando al enemigo la menor cantidad de pérdidas humanas, lo que alguien con alma de carnicero jamás podrá lograr. Y, que sepamos, ‘Jojoy’ no ganó guerra alguna antes de marcharse de este planeta.Interesa ahora visualizar las opciones que tienen las Farc después de perder a su gran ¡estratega! La más lógica, la que adoptaría un dirigente que lleve en sus hombros la responsabilidad de una causa. Perdido para siempre el objetivo político que creyeron tener al alcance de la mano, mejor harían los dirigentes del escuálido secretariado y los cabecillas de frente en poner fin a su empeño sangriento, mediante la liberación inmediata de todos los rehenes en su poder, como paso decisivo al desarme y la desmovilización para cimentar una paz durable que evite más dolor y muerte a sus huestes y a su patria.La segunda es persistir en su lucha con la esperanza de resurgir de lo que es hoy la fase primaria de una revolución guerrillera en busca del poder. Deben saber, sin embargo, que la coyuntura favorable para ese resurgimiento no habrá de presentarse en el cuatrienio que empieza. El presidente Santos ha sido enfático sobre el reiterado propósito expuesto en su campaña y mantenido sin cambio en el poder.Una tercera descansaría en buscar una intermediación de la Iglesia en Colombia y de otros Estados en el entorno internacional, para repetir, así sea en menor dimensión, otra zona de distensión como la de El Caguán para entablar nuevos diálogos de paz, liberando como base de credibilidad a parte de los rehenes para ganar tiempo y, como lo han consignado en documentos ‘secretos’ incautados por el Ejército en campamentos guerrilleros, utilizar el engaño y la falsía contemplados “en todos los medios de lucha” como trampolín para saltar adelante en la ruta hacia el poder.Comparando las opciones en busca de una salida favorable, la única que ofrece factibilidad lógica es la primera. Si ‘Alfonso Cano’ tiene o le queda capacidad serena de razonamiento transmisible a sus adláteres del secretariado y los frentes de lucha, la acogería y pronto. El tiempo corre ahora en la contra de todos.

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