¿Designado o vicepresidente?

Agosto 13, 2012 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Valencia Tovar

La controversia actual en torno a la Vicepresidencia propone un tema estructural de nuestra democracia, que se remonta a los orígenes de la República. Una conveniente aproximación al análisis de la cuestión, la proporciona la historia de lo que ha sido el reemplazo del Presidente por ausencia temporal o definitiva, a la luz de las siete constituciones que han regido la existencia política de Colombia a partir de 1821.Tanto en la del Rosario de Cúcuta del 21 como en su predecesora promulgada en Angostura, se previó la Vicepresidencia. La ejerció el granadino Francisco Antonio Zea en tierra venezolana, pues el Congreso mixto le dio el nombre de Colombia al que había sido Virreinato de Nueva Granada. A partir de la victoria de Boyacá, Zea fue enviado a Londres por Bolívar, y Santander fue elegido vicepresidente. Al presentarse la malhadada ruptura entre los dos arquitectos de la Nación, Bolívar destituyó a Santander y no designó reemplazo. El Congreso Admirable de 1830 convocado por el Libertador, nombró de nuevo presidente y vicepresidente, en su orden Joaquín Mosquera y el general Domingo Caicedo. Desmembrado la Gran Colombia, desaparece la figura del Vicepresidente en las Cartas de 1832, 1840, 1853 y 1858 cuando la Nación cambia de nombre en respuesta al federalismo triunfante, por el de Confederación Granadina. La única revolución triunfante del Siglo XIX conducida por el gran general Tomás Cipriano de Mosquera, que de conservador en su primer gobierno (1845) ha pasado de radical intransigente, desemboca en la Constitución Federal de 1863, promulgada por la Convención de Ríonegro. En 1886, Rafael Núñez, que a su turno se ha cambiado de las toldas radicales a un conservatismo a ultranza, promulga la Carta del 86 en la que resucita la Vicepresidencia, en cuyo desempeño José Manuel Marroquín da golpe de Estado al anciano doctor Sanclemente, imposibilitado por su quebrantada salud para gobernar a la altura de Bogotá. La Reforma de 1910, retornó a la figura del Designado, que subsiste hasta la Constitución de 1991 reformada 21 veces en 20 años de vigencia. Así se llega a la polémica figura de Angelino Garzón.De este somero panorama histórico, se puede deducir que la sucesión eventual del Presidente por un Designado es la más deseable.

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