‘Camaleón’, modelo de perfección

‘Camaleón’, modelo de perfección

Junio 21, 2010 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Valencia Tovar

‘Fénix’, ‘Jaque’ y ahora ‘Camaleón’ constituyen jalones de oro en la lucha por la paz que las Fuerzas Militares libran desde hace ocho años como soporte de la Política de Seguridad Democrática del presidente Álvaro Uribe Vélez. Con la primera, desarrollada bajo los principios de legítima defensa del Estado, consagrados en las Cartas de la ONU y la OEA, se eliminó al número dos de las Farc, ‘Raúl Reyes’, peligroso dirigente de la agrupación narcotraficante y terrorista. Infortunadamente hubo de cumplirse contra un campamento enclavado en la selva ecuatoriana, donde a sabiendas de funcionarios del Gobierno del país hermano, se adelantaban acciones políticas y militares contra autoridades, Fuerzas Armadas y población colombianas.La segunda, presente aún en la memoria de Colombia y del mundo, efectuó el rescate de la ex candidata a la Presidencia de Colombia ´Íngrid Betancourt, tres ciudadanos civiles norteamericanos y once miembros de las Fuerzas Armadas, sin la pérdida de una sola vida propia o enemiga y con la captura de los dos jefes de la cuadrilla de malhechores que vigilaban y ejercían torturas sicológicas contra los secuestrados, además de mantenerlos encadenados para evitar su fuga.Después de ‘Jaque’, se pensó que jamás podría repetirse algo similar, donde la Inteligencia Militar realizara la proeza de infiltrar la cuadrilla de carceleros, interceptar sus comunicaciones hasta el punto de emitir informes y órdenes provenientes supuestamente de las jefaturas de la cuadrilla y del mando superior.‘Camaleón’ cierra con broche de oro la trilogía de éxitos, demostrando que estos pueden reeditarse, dada la capacidad de los organismos de Inteligencia del Ejército y pericia táctica de sus fuerzas especiales. Aquí también hubo infiltraciones, engaños, audacia sin límites, perfección en el planeamiento y en la ejecución militar que permitió llegar hasta el corazón del dispositivo guerrillero, salvando a los cuatro rehenes sin un rasguño y utilizando con extrema habilidad la maniobra que consiguió penetrar los anillos de seguridad, explotando el factor sorpresa para desarticular cualquier reacción contra los rehenes o la fuerza asaltante.Oportuno y saludable un éxito de semejantes dimensiones, en momentos en que se pretende generalizar los repudiables delitos de unos pocos, dentro del espectro de casi 300.000 hombres de un Ejército al cual debe la democracia colombiana 200 años de existencia republicana.

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