Cae el último de los grandes

Cae el último de los grandes

Septiembre 24, 2012 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Valencia Tovar

La captura en una línea de teléfonos públicos de Daniel ‘El loco’ Barrera, pone fin a una azarosa trayectoria criminal del hombre que la inició en los bajos estratos del procesamiento de la droga y fue ascendiendo hasta situarse en la cumbre donde sólo han llegado los famosos capos de esa tenebrosa ralea criminal. Sin alcanzar la dimensión internacional de Pablo Escobar sus nexos con la cadena mundial del narcotráfico lo llevaron por los vericuetos de tres continentes, con esa capacidad gerencial innata del colombiano que asombra en medios empresariales de su país y del mundo.Alojado en una humilde posada para no llamar la atención, no pudo sin embargo eludir los tentáculos de los servicios de Inteligencia de Colombia, Estados Unidos y Gran Bretaña, aliados para ubicarlo y aprehenderlo. Así fue como vino a caer en Venezuela, donde más seguro se sintió, en la ciudad fronteriza de San Cristóbal del Táchira, como uno más entre los miles de colombianos que han buscado refugio en la región. Con las huellas digitales quemadas con ácido, una cédula falsa, adelgazada su robusta silueta, cambiado el nombre, pretendió engañar a la Policía venezolana. Inútil empeño. Ahora a buen recaudo en Colombia, su cara redonda y regordeta no revela preocupación bajo el extraño casco militar. Más bien una leve sonrisa cínica acompaña su futuro incierto en medio de los dos guardianes venezolanos que lo escoltan.Por desgracia la desaparición de la escena delicitiva de los capos que la ocuparon por decenios no parece mermar la intensidad del tráfico de drogas en Colombia. Ya no hay grandes cabecillas, pero el negocio fragmentado prosigue sin pausa. Mientras exista la demanda mundial sobrevivirá la oferta sin que gobiernos y organizaciones antidrogas han logrado control del consumo. Queda por ensayar la discutida despenalización del tráfico. Tendría que ser a nivel mundial pues un solo país productor como el nuestro no tendría significación alguna. La producción se trasladaría a otra parte y el país sería estigmatizado sin beneficio para su población.

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