Rusia hoy

Rusia hoy

Diciembre 29, 2010 - 12:00 a.m. Por: Alberto Valencia Gutiérrez

¿Qué queda hoy de la otrora ‘patria del socialismo’, la “imagen del futuro de la humanidad”, como se denominaba en los años 60 en Francia a la antigua Unión Soviética? Rusia, en el conjunto de las repúblicas independientes y soberanas que resultaron de su disolución en 1991, parece representar la herencia más fidedigna de aquella historia. Caminar por las calles de sus principales ciudades nos depara no pocas sorpresas.La vieja arquitectura estalinista, consistente en edificios cuadrados y viviendas multifamiliares construidas sin mayores consideraciones estéticas, aún se ve por todas partes, al igual que las viejas estatuas en las que se exaltan los valores del trabajo o los éxitos de la vida militar. Algunos de los viejos símbolos aún subsisten. Frente al teatro Bolshoi encontramos una estatua híbrida, cuyo cuerpo corresponde a una famosa imagen de Lenin dando un paso adelante, pero cuya cabeza corresponde a Marx. El cadáver embalsamado de Lenin aún es objeto de culto en la Plaza Roja, rodeado de los mausoleos de los antiguos dirigentes que no han perdido el derecho (como Nikita Kruschev) a que sus cenizas permanezcan allí. Pero el país ya no es el mismo y los valores dominantes son otros. Los símbolos y los valores del capitalismo se han apoderado de todo. En el costado lateral opuesto al Kremlin, en un hermoso edificio antiguo que albergaba restaurantes que vendían comida barata y al mismo precio, se han congregado las marcas internacionales de vestimentas y han conformado una especie de ‘nuevo templo sagrado’ del capitalismo, en contraste con su vecino ‘rojo’ del otro lado.Rusia es un país paradójicamente libre, porque, a pesar de los grandes cambios, la sociedad aún sigue bajo el control de un poder autoritario, en una combinación que no es fácil de comprender para quien la mira desde los criterios occidentales. Los rusos pueden entrar y salir del país cuando quieran, la economía está abierta al mundo, en los quioscos de las calles se encuentran los periódicos extranjeros y en las grandes ciudades se puede ver la televisión extranjera y consultar libremente internet. Los ciudadanos pueden ser propietarios de sus apartamentos. Ya no es difícil (o casi imposible como ocurría antes) obtener una visa para ir de turismo al país y ya no se siente en las calles el ambiente de ‘Estado policíaco’ que se percibía en otras épocas en los países socialistas. Llama la atención, de manera muy especial, la forma como ha revivido la religiosidad de las gentes. Los gobiernos socialistas desde la época de Stalin, con algunos altibajos, se dedicaron a exterminar el ‘impulso religioso’ en el pueblo ruso. Las iglesias se convertían en museos e, incluso, la de San Salvador, en Moscú, fue bombardeada por Stalin en 1931 y en el hueco que quedó se construyó una piscina. Caído el socialismo, la iglesia fue restaurada piedra por piedra con base en los planos originales y hoy es uno de los principales centros de devoción de la ciudad.Los rusos de hoy no parecen del todo satisfechos con la evolución hacia el capitalismo. Todos recibieron un inútil bono de 20 rublos como símbolo de su participación en la propiedad de lo que anteriormente eran riquezas estatales, pero parece ser que el grupo que se encontraba en ese momento en el ‘lugar adecuado’ logró apropiarse de una buena parte de los bienes estatales, sobre todo de la industria militar, en detrimento del conjunto de la población. Muchos consideran que, si bien hoy tienen libertad, no tienen justicia. Cuba debería aprender la lección. No hay que esperar hasta el momento de la ‘rapiña final’ para llevar a cabo las reformas necesarias.

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