Responsabilidad social del columnista

Responsabilidad social del columnista

Diciembre 26, 2012 - 12:00 a.m. Por: Alberto Valencia Gutiérrez

Durante los casi 15 años que llevo escribiendo de manera periódica esta columna no he dejado de asombrarme en ningún momento del privilegio que representa tener la posibilidad de expresar la opinión en un periódico que, como El País, me ha ofrecido una libertad total de hacerlo, sin ningún tipo de restricción. Pero, igualmente, me he preguntado siempre por la inmensa responsabilidad social que significa, como reciprocidad, esta prerrogativa. Los columnistas de prensa, mal que bien, tenemos una función muy importante que cumplir en la formación de la opinión como todo el mundo sabe. Cuando ocurre un suceso nuevo, como por ejemplo la pérdida de mar territorial con Nicaragua, los lectores apelan ansiosos a los periódicos para que personas ilustradas los ayuden a formar una opinión y a tener un criterio propio.Las dos condiciones iniciales básicas para escribir una columna con responsabilidad son el sentido y la claridad. Hay que aspirar siempre a decir algo que valga la pena. Hay que expresar una opinión con fundamento, con preocupación por sustentar las ideas que se quieren presentar. Lo deseable es poder realizar un trabajo previo de investigación sobre el tema en cuestión y no dar rienda suelta a los prejuicios y al sentido común, como es tan usual. Pero igualmente hay que tratar de expresar las ideas en un lenguaje llano, lo más próximo a un lenguaje literario que sea comprensible para el mayor número de personas. Leo las columnas de cuanto periódico cae en mis manos y me duele constatar cómo algunos colegas columnistas desperdician la valiosa oportunidad que tienen, escribiendo cosas carentes de sentido, que sólo tienen interés para los que las escriben y que muchas veces ni siquiera divierten.La tercera condición para escribir una columna con responsabilidad proviene del compromiso que establezca el columnista con la construcción de un ambiente democrático. La sociedad en la que vivimos tiende a conformarse como una sociedad de masas, que promueve formas iguales de pensar, de sentir y de obrar; y que establece una diferencia entre una pequeña minoría que toma las principales decisiones que afectan la vida colectiva y una inmensa porción de la población que queda excluida de toda forma de participación en los debates y en los manejos que conducen a esas decisiones. El papel de los columnistas es activar continuamente la controversia sobre el mundo en que vivimos, invitando y ofreciendo a los lectores, a través de la información que les suministramos y el análisis que elaboramos, la posibilidad de servirse de su razón y su discernimiento, para formarse un criterio y una opinión propia. Y de esta manera contribuir a romper con el unanimismo y a cerrar la brecha entre las elites y las masas, con la creación de un público ilustrado que tenga posibilidades de discutir y de replicar los aspectos de las políticas públicas que tienen que ver con su vida privada, de tal manera que los que se vean afectados por una decisión tengan voz e, igualmente, que quienes adopten las decisiones respondan públicamente por ellas.Los periódicos de hoy se han transformado completamente con respecto a lo que eran hace 40 años, cuando había una línea oficial de la dirección a la que los columnistas debían plegarse. Hoy, gracias a múltiples factores, el pluralismo predomina y existen espacios libres, de controversia y discusión, que podemos aprovechar. Una sociedad no es nunca completamente democrática, pero los columnistas debemos tratar de actuar en ella como si lo fuera, y así podemos contribuir a hacer más democrática la sociedad. Feliz año para todos.

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