Regresa un viejo libro

Septiembre 07, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alberto Valencia Gutiérrez

Acaba de aparecer en las librerías en formato de bolsillo la reedición de uno de los libros de mayor repercusión en la vida política nacional. Se trata de ‘La Violencia en Colombia. Estudio de un proceso social’, escrito por un cura, un sociólogo y un abogado, y publicado por primera vez en 1962. El libro es un documento académico y político de primera magnitud, porque lleva a cabo, con base en los procedimientos propios de las ciencias sociales recién llegadas al país en ese momento, la gran masacre de los años 1950 que enfrentó a muerte a los partidos Liberal y Conservador, con un saldo de más de 200.000 muertos.El hecho de que aparezca de nuevo es un indicio claro de que el fantasma de aquella época aún sigue vivo, y de que la sensibilidad pública con respecto al crimen ha cambiado significativamente, y para bien.Este libro fue construido con base en el trabajo de la llamada ‘Comisión investigadora de las causas actuales de la violencia’, creada por la Junta Militar, en 1958, y compuesta por tres representantes de los partidos, dos militares y dos sacerdotes. Monseñor Germán Guzmán, el principal autor del libro, fue miembro de esa comisión y con base en el trabajo realizado, elaboró un inmenso archivo de lo sucedido, una pequeña parte del cual se convirtió luego en la base documental de la publicación. El destino del archivo completo es un secreto que Monseñor se llevó a su tumba.El libro nos ofrece una descripción minuciosa de lo ocurrido en la época: la periodización y la geografía del conflicto, las características de los campesinos que participaron, el papel de la mujer y los niños; la forma de funcionamiento de las guerrillas del momento, las semblanzas de los jefes, las tácticas y las estrategias puestas en práctica por todos los grupos; el lenguaje utilizado, los apodos, las canciones y las coplas que se crearon al calor de la lucha y, sobre todo, un inventario minucioso de la sevicia y el horror de los crímenes. Y todo ello colocándose por fuera del punto de vista liberal y del punto de vista conservador. La idea es que la barbarie fue recíproca y las responsabilidades fueron compartidas.La aparición de este libro fue, en su momento, un acontecimiento nacional y provocó enormes rechazos en muchos sectores por el hecho de que, al reconstruir los acontecimientos de los últimos 10 años de ‘La Violencia’, violaba uno de los principales puntos del acuerdo político del Frente Nacional, consistente en decretar una amnistía implícita de perdón y olvido, y una prohibición de hablar de todos aquellos horrores en los que una parte importante de las elites del momento estaban comprometidas.Álvaro Gómez Hurtado lo llamó "relato mañoso y acomodaticio", los periódicos nacionales se reunieron e hicieron un pacto para evitar polémicas públicas sobre las responsabilidades que el libro denunciaba, y hasta el Congreso Nacional programó una sesión especial para discutirlo. Pero a pesar del rechazo el libro circuló ampliamente.La finalidad de los autores era “desmontar la maquinaria de odio” y crear una nueva voluntad de superación del conflicto para evitar que se repitiera. Eso no ocurrió, y años después la violencia se reinstaló en el centro de nuestra vida como nación. La nueva aparición de este libro nos pone de presente entonces que ‘los grandes duelos históricos’ no se evitan por aplazarlos. Hoy en día, afortunadamente, nuestra sensibilidad ha cambiado y estamos más dispuestos a mirar de frente nuestros propios horrores. Bienvenida, pues, esta nueva edición.

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