Muere un filosófo

Muere un filosófo

Noviembre 03, 2010 - 12:00 a.m. Por: Alberto Valencia Gutiérrez

El pasado 3 de octubre murió en París el filósofo Claude Lefort, uno de los más importantes representantes de la cultura francesa de los últimos 50 años. A diferencia de otros intelectuales franceses contemporáneos, cuya fuerza procede de los apoyos mediáticos, la obra de Lefort ha cavado surcos profundos en la filosofía política contemporánea con base en sus propios méritos. Las publicaciones en lengua española han sido relativamente escasas, pero es de esperar que con motivo de su muerte aparezcan nuevos textos y traducciones o se lleven a cabo coloquios que permitan una mayor difusión. La última publicación de que tenemos noticia es su estudio sobre la obra de Maquiavelo, un gigantesco volumen de más de 800 páginas publicado este año por la editorial Trotta de Madrid con el nombre de ‘Maquiavelo: Lecturas de lo político’, en la que el lector puede encontrar un tratado completo sobre Maquiavelo y el maquiavelismo, y una reflexión sobre el sentido de lo político en la sociedad contemporánea. La obra de Lefort gira desde sus comienzos alrededor del tema de la crítica del totalitarismo -tanto de derecha (nazismo, fascismo) como de izquierda (regímenes comunistas), al que considera como un nuevo modelo de poder y de dominación sin antecedentes en la historia humana-, la forma particular como se despliega el despotismo en las sociedades modernas, y un nuevo tipo de sociedad. Siendo un joven de 25 años hizo parte con Cornelius Castoriadis, Kostas Axelos y otros filósofos menos conocidos en nuestro medio, del grupo que fundó en Francia la revista ‘Socialisme et barbarie’ en 1949, en la cual se publicaron artículos de crítica al régimen soviético, que, si bien no tuvieron la acogida merecida en el momento de su aparición, tuvieron un gran eco en los años sesenta y setenta cuando la crítica del “socialismo realmente existente” llegó a estar efectivamente a la orden del día gracias, en parte, a la publicación del ‘Archipélago Gulag’ de Alexander Solzhenitsyn, que revela los horrores del sistema soviético. La crítica del totalitarismo conduce a Lefort al estudio de los fundamentos de la democracia. El totalitarismo reposa sobre la ilusión de que una sociedad está más allá de sus divisiones internas, las ha superado, las ha dejado atrás en un pasado remoto. El gesto inaugural de la democracia, por el contrario, es el reconocimiento de que el conflicto es constitutivo de las relaciones sociales, es insuperable e indepasable. En la democracia, en contraste con el totalitarismo, el poder aparece por primera vez como un ‘lugar vacío’, es decir, no se identifica con una persona o un grupo concreto, se ejerce de manera transitoria y por delegación, se somete a una ley preestablecida y tiene su fundamento en la propia sociedad.Los periódicos y revistas culturales de Colombia aún no han registrado la muerte del filósofo y no han dedicado tampoco espacios a la reseña de su pensamiento. No obstante, Lefort ya ha sido difundido en Colombia. Primero, en la obra de Estanislao Zuleta ‘Colombia: violencia, democracia y derechos humanos’, encontramos un eco de sus ideas y una recreación de su pensamiento para pensar la democracia en Colombia. Igualmente, Lefort desempeña un papel fundamental en la construcción del libro ‘Orden y Violencia’ del profesor Daniel Pécaut. No es de extrañar que en los próximos meses nos encontremos en los principales centros culturales de habla hispana, como Argentina, México y España, con una gran difusión de su pensamiento.

VER COMENTARIOS
Columnistas