Freud para medios

Enero 26, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alberto Valencia Gutiérrez

Uno de los principales sucesos editoriales del año 2010 en Francia (un país en el que la aparición de un libro se convierte en un acontecimiento público) fue la publicación del libro del filósofo Michel Onfray ‘El crepúsculo de un ídolo. La afabulación freudiana’ (Grasset, 2010). El autor ha sido objeto privilegiado de los medios de comunicación, ha aparecido en numerosos debates públicos, ha sido tema de revistas especializadas y de periódicos en general. En pocas palabras, su libro se ha convertido en un verdadero éxito mediático. En un país de 65 millones de habitantes en el que un poco más del 12% de la población hace terapias que, directa o indirectamente, tienen que ver con el psicoanálisis, un libro de esta naturaleza está llamado a tener una gran repercusión.El meollo de la cuestión consiste en que el señor Onfray hace un inmenso esfuerzo por poner en cuestión los fundamentos del psicoanálisis con base en una implacable descripción de las características de la personalidad de su fundador. Esta disciplina, a juicio de su autor, no es más que una aventura existencial autobiográfica estrictamente personal que le permite a su creador “vivir con los numerosos tormentos de su ser”; “la autobiografía de un hombre que se inventa un mundo para vivir con sus fantasmas” (pp. 39-40). Y de esta manera el señor Freud es presentado como un déspota y un tirano que somete a todas las mujeres de su entorno a sus caprichos, homófobo, farsante, mentiroso, enamorado del dinero como explotador de sus propios pacientes, torturador de su propia hija durante 10 años a través de un obligado proceso de análisis, abusador sexual de su cuñada desde 1898 hasta su muerte, con la complicidad de su propia mujer, en el cuarto de al lado, admirador de Mussolini, cómplice del régimen de Hitler, y toda una serie de horrores. El autor supone que todos los trabajos que se han hecho sobre la vida de Freud son equivalentes a lo que son las narraciones de las vidas de los santos, (hagiografías) y no han hecho más que pintar un hombre lleno de cualidades morales y talentos excepcionales. Onfray, por el contrario, sería el primero que presenta en carne viva la verdadera cara del fundador del psicoanálisis y, por esa misma vía, la miseria de esta disciplina, un producto típico de lo que se produce a fines del Siglo XIX, en el marco de lo que se ha llamado la “decadencia de occidente”, una “ciencia judía”, que crece “como una planta venenosa”.El debate alrededor de esta obra no se ha hecho esperar y algunos especialistas (como Elizabeth Roudinesco) han mostrado las innumerables imprecisiones sobre las que se construye, la precariedad de las fuentes en que se basa, la ignorancia con respecto a los modernos trabajos existentes sobre la vida de Freud y el desconocimiento de las mínimas técnicas historiográficas que hacen creíble y válido un texto académico.¿Qué importancia tiene para nosotros en Colombia la polémica que se presenta en Francia alrededor de una publicación de esta naturaleza? Creo que el libro se encontrará muy pronto en librerías en versión española y seguramente se va a desatar una polémica similar en la que no faltarán las voces de los que se dejan arrastrar por los efectos mediáticos y, en lugar de pensar un problema, se vinculan a las corrientes de opinión de la última moda. Nos adelantamos pues un poco al debate que vamos a encontrar en pocos meses en revistas y suplementos literarios de los periódicos.

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