Ética periodística

Noviembre 04, 2015 - 12:00 a.m. Por: Alberto Valencia Gutiérrez

Hace algunas semanas aparecieron en dos medios escritos de cobertura nacional los testimonios de dos importantes periodistas sobre su actividad, entre los cuales se puede establecer un agudo contraste, por la diferente manera como conciben su oficio: Claudia Gurisatti, directora de Noticias RCN; y María Jimena Duzán, columnista de la revista Semana.La Gurissati, entrevistada por la revista Bocas del periódico El Tiempo, ante una pregunta sobre las críticas que le hacen por “hacer tan evidente su posición política” en el noticiero que dirige, responde que eso le tiene sin cuidado y poco le importa. La toma de partido abierta y directa por una línea política uribista le parece lo más normal del mundo y de ninguna manera un motivo de escándalo: “Claro que tengo una posición política como la puede tener cualquier otro periodista”, afirma sin desparpajo y, para completar el triste cuadro se refiere a su superior jerárquico de la organización económica que patrocina el noticiero, como su “jefecito divino”.Todos sabemos que las Farc han cometido crímenes atroces y horrorosos que merecen el repudio nacional. Pero una cosa muy distinta es aprovechar el momento de la firma de los acuerdos del gobierno con este grupo guerrillero sobre justicia transicional, para pasar durante varias noches una serie de videos que reproducen estos horrores, con el único ánimo de producir una indignación que hiciera eco a la campaña uribista contra las negociaciones de paz, como hizo Noticias RCN en días pasados. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Aquí lo que hay es una manipulación de la opinión en un sentido determinado, al servicio de una posición política.María Jimena Duzán, por el contrario, como si se hubiera preparado para contrarrestar la posición de su colega, el mismo día en que aparece en Bocas la entrevista con Gurisatti, escribe en la revista Semana (No. 1742) una notable columna llamada ‘El periodismo en el que creo’. Y aquí estamos literalmente en un ámbito completamente distinto. La periodista manifiesta una total independencia de los poderes públicos y económicos en el ejercicio de su profesión: “El periodismo como yo lo entiendo debe servir de ojo avizor para evitar los abusos y desmanes de los poderosos, estén donde estén y sean de la ideología que sean”. Y de hecho, los que hemos seguido su trayectoria desde hace muchos años podemos dar fe de lo que ha sido su posición crítica y enhiesta frente a todos los gobiernos y grupos armados (paramilitares y guerrilleros) y, en los últimos años, frente a Uribe, el Fiscal y el Procurador, con independencia de la diferente posición política de cada uno de estos personajes. El imperativo ético del periodista y del intelectual es ponerse en una posición equidistante tanto del poder como de sus preferencias personales.Ya no estamos en la época de los periódicos que tenían una línea editorial que imponían a los columnistas, a los caricaturistas e, incluso, a los encargados de la titulación de las noticias. Gracias a una sana competencia impuesta por las modernas tecnologías de la comunicación, los medios tienen que esforzarse por mantener el pluralismo y por ofrecer a los lectores una variedad de puntos de vista que les permitan hacer contrastes para formar una opinión propia. El castigo que reciben los medios que no se adaptan a esta norma es el éxodo de su público hacia otros ámbitos, más abiertos y diversos. Yo mismo, después de una fidelidad de muchos años a Noticias RCN, indignado con el abuso, me he visto obligado a emigrar y a buscar otras posibilidades noticiosas. Y las he encontrado. Una de ellas es el excelente programa de opinión de María Jimena, una de las mejores periodistas del país.

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