Buenaventura en clave de memoria

Buenaventura en clave de memoria

Junio 17, 2015 - 12:00 a.m. Por: Alberto Valencia Gutiérrez

El pasado viernes 5 de junio fue lanzado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (Cnmh) en la Biblioteca Departamental el libro ‘Buenaventura: un puerto sin comunidad’, que corresponde a uno más de los cerca de 40 informes que esta institución ha venido elaborando sobre el conflicto colombiano desde el año 2008. Hay que resaltar, para comenzar, el enorme esfuerzo de investigación que ha realizado esta institución, bajo la dirección del historiador Gonzalo Sánchez, sobre las situaciones de violencia en muy diversos lugares del país, que de no ser por este tipo de publicaciones, quedarían en el olvido. El criterio fundamental ha sido recuperar la voz de las víctimas, para que cuenten sus historias y a través de este proceso narrativo tengan alguna posibilidad de elaborar y superar los vejámenes y los atropellos que han sufrido. Gracias a este trabajo hoy en día contamos con una excelente información de carácter empírico sobre el conflicto, como tal vez ningún otro país ha tenido en condiciones similares.El informe presenta una descripción exhaustiva de lo sucedido en Buenaventura, desde la llegada de las Farc en los ochenta, la implantación de los paramilitares del bloque Calima alrededor del año 2000, los cambios ocurridos a partir del 2004 con la desmovilización de este último grupo y la aparición de los llamados ‘grupos armados emergentes’, a partir de ese momento, como Los Rastrojos, La Empresa y Los Urabeños, que toman el relevo de los grupos anteriores e imponen su lógica implacable de terror y amedrentamiento de la población. Los resultados son aterradores: 4.799 homicidios entre 1990 y 2012, desapariciones forzadas, masacres, desplazamiento de población.El lector puede encontrar en este libro no solamente una crónica de estos sucesos, sino también la información suficiente que le permite establecer los ‘marcos contextuales’ en los que suceden todas estas cosas, desde el momento en que se termina la empresa Puertos de Colombia y se privatizan los servicios portuarios, con un elevado costo para la economía de la ciudad. Los ingresos del comercio internacional no irrigan la economía local y el puerto se convierte en una especie de ‘enclave’, ajeno a su entorno. De allí proviene el nombre del libro que resalta la separación entre el puerto y la comunidad, como dos entidades separadas. Además, los indicadores sociales del municipio son absolutamente precarios y la situación de pobreza extrema se convierte en un ambiente propicio para el ejercicio de la violencia, alrededor del control del tráfico y el microtráfico de drogas.Sin embargo, la parte probablemente más impresionante de este informe es el capítulo IV en el que se describen los llamados ‘repertorios de violencia’ que ponen en práctica los grupos armados, en una creciente degradación del conflicto. Y la pregunta que habría que hacer, que el informe no responde, es por las condiciones que hacen posible la atrocidad de estos crímenes. ¿Qué hace posible que un ser humano sea capaz de descuartizar vivo a un semejante, o decapitarlo a la vista de todo el mundo, y arrojarlo después al mar, como ha ocurrido en Buenaventura? Los ‘marcos contextuales’ son indudablemente valiosos pero no son razón suficiente para explicarlos. Los victimarios, por lo general, no son ‘monstruos’, sino gentes humildes como sus víctimas. La respuesta hay que buscarla en la forma de organización de los grupos armados. Esta investigación está pendiente.El primer paso para superar el conflicto, y para que no se repita, es narrarlo y comprenderlo. Y ese es el valioso aporte que nos está haciendo la Cnmh: “Lo que permanece incomprendido retorna una y otra vez sin descanso como un alma en pena hasta hallar comprensión y redención”, decía el maestro Freud.

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