Universidad y posconflicto

Marzo 09, 2016 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

La ciudadanía caleña debe prepararse para vivir en un período de ‘posconflicto’ en el que no puede asumir un comportamiento pasivo, como espectadora o comentarista intransigente, en círculos privados, de asuntos que claramente son de interés público. Se requiere intervenir con miras a fortalecer la convivencia ciudadana y el bienestar colectivos, haciendo manifiestas las opiniones y participando en programas colectivos de acción. En esta perspectiva, el Alcalde de la ciudad, Maurice Armitage, ha tenido el buen criterio de convocar un grupo inicial de trabajo sobre el tema del posconflicto que ayude a sopesar posibles acciones a seguir desde el Estado local, con el concurso de la sociedad civil. El grupo ha sostenido un par de reuniones en la Arquidiócesis de Cali bajo la coordinación del médico y especialista en Salud Pública Alberto Concha quien conoce a fondo la ciudad y sus problemas sociales y con la participación inicial de diferentes instituciones que se puede ampliar y consolidar, en la medida en que el grupo de trabajo logre propuestas de trabajo concretas. Entre las instituciones inicialmente convocadas, alguien tuvo el criterio de proponerme como parte del sector académico, asunto que acepté pensando en que las instituciones universitarias de Cali pueden jugar un papel importante. En su momento, podrán optar por la representación que sea la más conveniente. Precisamente, por otro lado, se ha organizado una ‘Alianza de Universidades’ locales que se ha propuesto algunos proyectos conjuntos, inicialmente algunos financiados con el apoyo de la Fundación Ford. En su última reunión se acordaron algunos énfasis de trabajo para el mediano plazo, entre ellos el del ‘posconflicto’. Se trata entonces de atar cabos y ver cuál puede ser la participación de las universidades en el tema y más concretamente teniendo en cuenta la iniciativa del alcalde Armitage.No se puede menospreciar el papel de una ciudad como Cali, a partir de un acuerdo de Paz con las Farc. Es la ciudad principal del suroccidente del país. Las Farc han tenido presencia en la ciudad, pero sobretodo en su región de influencia, tanto en la cordillera central, como en la occidental y en el Pacífico. A la ciudad puede llegar un número apreciable de desmovilizados que se requiere acoger y acompañar en un proceso de reinserción en la vida civil plena y totalmente desarmada. Seguramente varios programas de diferente índole van a ser indispensables para este grupo social. Pero, de manera particular y retomando experiencias del pasado, hay un tema muy importante que se puede desarrollar en distintos programas desde las universidades. Se trata de incidir en la cultura política y mostrar la importancia para Colombia de consolidar las instituciones democráticas, el manejo pacífico de los conflictos, los derechos de las personas, individuales y colectivos. De manera más amplia, volver sobre los valores centrales de nuestra cultura occidental: la tolerancia, la importancia de la ley y de la lucha contra el autoritarismo y la arbitrariedad. Más que desde cualquier otro ambiente institucional, desde las universidades podemos incidir en la meta cultural de lograr que podamos vivir juntos, en paz, reconociendo diferencias, desigualdades y derechos. Entre las universidades locales, sin obstáculos a su participación, es posible entrever que unas son más fuertes en unos temas que otras. Si se trabaja con espíritu colectivo, es posible proponer un ‘paquete coherente’ de intervención, desde todas las universidades para el posconflicto y con impacto en la ciudad.

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