Precio justo

Julio 01, 2015 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

Se ha venido presentando una importante discusión nacional sobre los precios del azúcar. En un extremo están los que consideran que el problema radica en un “cartel de ingenios”, que fija el precio en su propio beneficio, posición implícita en las consideraciones que hace la Superintendencia de Industria y Comercio; en otro se encuentran los productores, representantes de los ingenios o de los cultivadores de caña, que consideran que la industria tiene una historia y ha competido en los mercados con eficiencia. Además, existen mecanismos, como el Sistema Andino de Franjas de Precios, que establecen precios mínimos y máximos para hacer funcionar el arancel, y un Fondo de Estabilización de Precios del Azúcar, que permite que los mercados subsistan sin sobresaltos. Todos los países protegen su industria, incluso de manera más contundente que en el caso colombiano. No es cierto que los precios al consumidor, en nuestro caso, sean comparativamente los más elevados, como lo subraya un aviso de Procaña publicado en El País.El 20 de junio se llevó a cabo una reunión en Santander de Quilichao, promovida por José Fernando Velasco sobre este tema. El senador subrayó que esta problemática era de importancia regional y no se reducía al impacto negativo sobre unos productores, sino sobre toda una población. A renglón seguido intervino un joven economista egresado de Univalle, Carlos Andrés Pérez, quien presentó las condiciones de formación de los precios del azúcar en Colombia y, en comparación con otros países, mostró el papel menor de los costos del azúcar en la industria procesadora de alimentos y el rol positivo del sector en el empleo y en el bienestar de la población. Fue muy importante escuchar en este foro una presentación académica, que puede tener elementos de discusión, pero que indudablemente pone el debate en un nivel distinto al de los amores y odios que caracterizan nuestros debates públicos.Dos intervenciones más del foro fueron relevantes. El Senador Jorge Robledo habló de manera contundente, como es usual en su discurso político. Para él nos avecinamos a una confrontación propiciada por las multinacionales y los tratados de libre comercio que buscan afectar la industria nacional, como ya ha sucedido en otros sectores, especialmente el agrícola. En estas circunstancias, se requeriría un movimiento de unidad muy amplio, de productores, trabajadores, gremios, partidos políticos y ciudadanos, que tenga una “fuerza exclusivamente política” para oponerse a las políticas de desmantelamiento de la industria nacional, en este caso del azúcar y de la panela. Habló también Julio Roberto Gómez, el Presidente de la Cgtc, quien estuvo de acuerdo con un movimiento de unidad, al lado de los empresarios, para defender la economía nacional. Al final dijo que, aunque no era el tema del foro, más adelante estaría interesado en difundir un documento sobre un modelo de economía y sociedad para Colombia.El foro de Quilichao fue muy importante, en una perspectiva regional, ya que vincula distintos intereses sociales. Fundamental la “racionalidad” que le puede imprimir al debate la perspectiva “académica”. Importante también que, producto del debate, se logre una posición de consenso sobre lo que es conveniente para los empresarios, los trabajadores y los pobladores de toda una región, vinculada históricamente de manera estrecha con la producción de azúcar. Seguramente habrá que ser vigilantes sobre la evolución de los precios internos con relación a los externos y con el rumbo que tome la competencia, que es el motor de una economía sana.

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