Opiniones por la paz

Opiniones por la paz

Enero 08, 2014 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

Este año será el de la paz entre el Gobierno y la guerrilla. Sin embargo, más allá de los acuerdos entre los actores directamente implicados, es necesario fomentar un gran movimiento ciudadano por la paz que respalde y garantice los acuerdos y que tenga por marco de referencia la promoción de los valores, las instituciones y los comportamientos propios de la democracia y del bienestar humano, atendiendo al mejor legado de la cultura occidental. A este movimiento debe contribuir de manera muy significativa una corriente de opinión calificada, agenciada desde las más distintas perspectivas y medios, que busque avanzar, intermediando entre las posiciones extremas.Teniendo en cuenta la perspectiva del Gobierno y del establecimiento, se requiere fomentar una genuina actitud de inclusión de sectores sociales y políticos que tradicionalmente han tenido una participación pobre en la vida institucional colombiana, ya que se los ha considerado como sectores sociales marginales y manipulables, o como delincuentes políticos. Esta actitud y práctica de inclusión son importantes por parte del Estado central, pero crecientemente tienen un sentido territorial regional y local. El Gobierno puede declarar una política de apertura y de inclusión de nuevos sectores sociales, pero el problema es para el Estado en su conjunto y para los partidos, en todos los niveles de intervención. Un movimiento de opinión publica puede promover la inclusión, demostrando que los desacuerdos de ideas son sanos y que se pueden resolver de manera pacífica. En algunas regiones y localidades, es necesario aceptar que quienes estuvieron en armas puedan tener el poder político y ejercerlo democráticamente.Si nos referimos a la perspectiva de la guerrilla, es fundamental que ésta sea consciente de su fuerza política minoritaria en el país. La guerrilla está lejos de representar a amplios sectores populares nacionales y tiene un gran reto, allí donde gane electoralmente el poder local, con el buen manejo de la cosa pública, con eficiencia y honestidad, en favor de todos los colombianos. Un movimiento ciudadano por la paz tiene que insistirle a la guerrilla que la firma de la paz es distinta de una victoria de su parte y que gran parte de sus motivaciones pasadas por la toma del poder y el ejercicio de una dictadura proletaria se han desbaratado históricamente. Bienvenido que entregue las armas, no sólo que las deje, lo que seria un gesto que la sociedad le reconocería. El paradigma político latinoamericano para Colombia no es Cuba y tampoco Venezuela. Ciertamente está más por los lados de Chile y de Brasil, ambos países con claras formas democráticas y occidentales de Gobierno y de Estado. El Socialismo del Siglo XXI, parece ser una nueva forma de capitalismo democrático que busca controlar las desigualdades y promover una sociedad más humana y sostenible, en un mundo globalizado. Como todo socialismo debe ser respetuoso de las diferencias, creer en la importancia de la oposición y en la rotación del poder. No puede ser un estado policivo y sostenido por las armas.Es importante contribuir al proceso de Paz en Colombia con un movimiento ciudadano que, en un primer momento, puede ser un movimiento de opinión pública. Este movimiento, siempre teniendo en la mira el valor supremo de la paz, debe criticar las visiones mezquinas que pueden venir del establecimiento, o las maximalistas, autoritarias y militaristas, que pueden venir de la guerrilla. Si se logra consolidar un Estado y una Sociedad con relativa estabilidad, bienestar y justicia, asunto que es posible, pasaremos a la historia.

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