Empleo y cohesión social

Empleo y cohesión social

Octubre 20, 2010 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

El tema del empleo, de su calidad y de la seguridad social que la población colombiana puede esperar por su aporte al trabajo es de una importancia crucial para las nuevas generaciones y el futuro de la sociedad. En una nota reciente de los profesores Uribe y Ortiz en el Observatorio Regional del Cidse de la Universidad del Valle, se traen a cuento datos sobre el crecimiento del empleo y de la producción en Colombia entre 1951 y 2007. En pocas palabras, en más de medio siglo: “el empleo se ha movido acompasadamente con el crecimiento económico, pero desde 2004, el empleo ya no aumenta al ritmo de la producción…”. Por otro lado, según los autores, el índice de la calidad del empleo, entre 2001 y 2006 en Colombia, está alrededor del 33%. El complemento de este índice (67%), se refiere a empleos de baja calidad, muy probablemente informales y con una seguridad social muy precaria, especialmente en el aspecto de jubilación. Esta es una situación altamente preocupante ahora, pero más aún en sus posibles consecuencias futuras. Quienes salimos de la universidad hace cuarenta años vivimos una situación privilegiada al lograr empleos con gran estabilidad. También al tener una seguridad social de buena calidad y al contar con una jubilación según la ley, si no hay una quiebra colectiva del sistema en el futuro, lo que no se puede descartar. Otra cosa sucede hoy con los jóvenes que han pasado por la universidad y, de manera más crítica, con aquellos que tienen un bajo nivel educativo y se encuentran en condiciones socio-económicas precarias. Los empleos son, en los casos más formales, contratos de trabajo por plazos definidos, con prestaciones y aportes a la seguridad social que permiten una jubilación sólo después de muchos años de ahorro continuo, asunto complicado cuando precisamente hay discontinuidad laboral. En los casos más informales, se hacen acuerdos salariales que no tienen en cuenta los mínimos legales, ni las prestaciones de ley. Permiten apenas subsistir en el ahora, la persona no puede enfermarse y no garantizan una vejez con dignidad. Una situación de éstas plantea problemas muy agudos de organización de la sociedad como un todo, más allá del empleo y la economía, en particular en relación con el logro de un ‘sentimiento individual’ de estabilidad y seguridad que le permita a las personas tomar decisiones importantes en la vida, como son comprometerse en un proyecto familiar con otra persona, tener hijos y educarlos, entre otras cosas. Fuera de este tema evidente, hay otros que tienen que ver con la posibilidad de tener ‘ciudadanos’ que de alguna manera se identifican con la sociedad en la que viven, desde cualquier posición social. No es posible construir una sociedad cohesionada en la que muchos de sus miembros viven en una zozobra cotidiana.El nuevo Gobierno parece tener en cuenta este problema. Lo entiende como la necesidad de ‘formalizar’ el trabajo y de promover el empleo de los jóvenes. Realmente hay una complicación triple: aumentar el empleo, formalizarlo y garantizar continuidad de una seguridad social integral y decorosa en el largo plazo. Esperemos que las iniciativas de formalización no impliquen detrimentos en el salario mínimo, con el argumento del aumento del empleo. Éste aumenta con la producción, pero también, de manera singular en Colombia dada la situación de los últimos años, con iniciativas de redistribución de la riqueza, altamente concentrada.

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