El Norte del Cauca y el conflicto

Mayo 01, 2013 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

El pasado 13 de abril se realizó un encuentro en la Sede Carvajal de la Universidad del Valle en el Norte del Cauca. Se reunió un grupo de académicos, algunos de los cuales desarrollamos un proyecto de investigación sobre la vida de las comunidades en zonas de alto conflicto armado, con representantes de las comunidades de los municipios de Buenos Aires, Jambaló y Puerto Tejada.Los delegados de Jambaló, entre quienes estaba el Gobernador del Resguardo, hicieron referencia, entre otros temas, a la historia de siglos en defensa de su territorio, al papel prioritario que le daban a la organización comunitaria y a la educación, a la importancia del ‘Proyecto Global’ como una forma de entender y confrontar sus problemas en el mundo de hoy, en el contexto de la nación colombiana. Fueron muy claros en subrayar que se trataba de un ‘Plan de Vida’ de los ‘Mayores’ para las nuevas generaciones de indígenas. Afirmaron que la guerrilla se movía en el territorio, pero por fuera de la comunidad. Rechazaron el reclutamiento de jóvenes, los terrenos minados, la afectación a las personas y a los bienes, en medio del conflicto armado, y denunciaron los desplazamientos internos a que estaban obligados. Aclararon que también estaban en desacuerdo con la presencia del las Fuerzas Militares y de Policía por sus desplazamientos dentro del Resguardo. Consideran que su seguridad se logra con la “guardia indígena” que es desarmada. Nos quedó claro a los asistentes un ejemplo de resistencia indígena al conflicto armado.La delegación de Buenos Aires llegó de la zona minera y de la zona del Naya. También hicieron referencia a sus tradiciones ancestrales, como campesinos y mineros artesanales e informales. No han podido borrar de sus memorias, la época de la llegada de los para-militares, bajo el mando de ‘H.H’. y la “masacre del Naya”. Dicen de manera inquietante que después de esos hechos, quedaron como anestesiados a la violencia En su consideración, la guerrilla ha estado circulando en el territorio, ha incido en el Estado local y se han presentado casos de enfrentamientos con el Ejército y la Policía. Entre los mineros, se destacan la mujeres que recogen “lo que dejan los paisas” y son conscientes del daño ambiental con el mercurio. Su preocupación es con el reto de la innovación tecnológica y con las grandes empresas mineras “al acecho.” Los representantes de la zona del Naya se refieren a los efectos negativos de la siembra y procesamiento de la coca. Especialmente entre los jóvenes que desertan de los colegios y no tienen proyectos de vida que pasen por la educación y el trabajo en las economías legales.Los (las) representantes de Puerto Tejada narraron, claramente y con ejemplos, la difícil situación de seguridad por la que pasan los habitantes en el casco urbano del municipio que es uno de los que produce más riqueza en el Norte del Cauca. Hay muchos jóvenes vinculados a “pandillas” que tienen asediada a la población. Cuando tratan de dar una explicación a la situación, aparecen factores que están más allá de los jóvenes: el resquebrajamiento de los ideales de vida, la función de eslabón del municipio en un corredor de droga, los “poderosos” que les financian las “armas”, entre otros. Siempre se menciona la insuficiencia de las instituciones estatales locales. La conclusión del encuentro indica la necesidad de compartir experiencias entre las comunidades del Norte del Cauca, pero sobre todo, lleva a pensar que es posible coincidir en un proyecto de paz y convivencia para la región, en medio de las diferencias étnicas y con una amplia participación de las comunidades locales.

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