Ejército moderno

Ejército moderno

Septiembre 23, 2015 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

El artículo del coronel Pedro Javier Rojas Guevara publicado en El Tiempo el pasado 17 de septiembre, no puede pasar desapercibido. Se refiere a la pertinencia que tuvo la reforma militar promovida por el Presidente Rafael Reyes, a principios del Siglo XX, en una Nación con una integridad territorial vulnerada por la separación de Panamá. Recuerda el papel del pensamiento “estratégico” del general Rafael Uribe Uribe y de su propuesta de recibir una misión militar chilena que profesionalizara al Ejército, focalizándolo en la defensa de la soberanía nacional. Pero, la importancia del artículo está, ante todo, en el planteamiento sobre el papel del Ejército hoy en Colombia y en su próximo futuro. Hace un llamado a modernizar una vez más al Ejército como una “fuerza multimisión” que se acoge a los “estándares internacionales” (léase los requerimientos en Derechos Humanos), en la búsqueda de la eficacia militar. Afirma que esta consideración es una línea de pensamiento del actual “Comandante de la Fuerza” que se nutre, además, de teorías como la del General estadounidense Sullivan, según el cual: “Hoy el ejército necesita ser lo bastante flexible para tener éxito no solo en la guerra tradicional, sino en nuevas misiones, como mantener la paz, suministrar ayuda humanitaria y alivio en los desastres, y construir la democracia, tanto en casa como en el extranjero”. Si esta es hoy una línea de pensamiento anclada con firmeza en las Fuerzas Armadas, se ha dado un enorme paso adelante.Siempre consideré errado el planteamiento de los intelectuales uribistas que desconocen por principio la existencia del conflicto armado en Colombia ya que esto implicaría considerar en un plano de igualdad a las dos partes confrontadas. Del primer planteamiento que tiene evidencia sociológica empírica, no se deduce el segundo. Del estudio recientemente galardonado de Fernán Gozalez S.J., sobre el ‘Poder y la Violencia’ en la formación del Estado en Colombia, entre otros muchos estudios, se puede concluir que dentro de todas las dificultades y violencias, se ha formado progresivamente, en dos siglos, un polo estatal donde dominan los principios occidentales de justicia, democracia, y lucha por el bienestar colectivo. Aunque se reconozca el conflicto, los polos no son iguales y es a éste último polo, representado en una forma contemporánea de estado liberal y democrático el que debe salir fortalecido en un proceso de paz. Este polo estatal ha conformado sus Fuerzas Armadas, que sin duda han cometido muchos errores, promovidos varios de ellos por grupos de poder civil, pero que se deben reconocer por su papel en la formación de la Nación y por el invaluable costo en vidas en que ha incurrido. Este Ejército es el que debe cambiar institucionalmente, como lo propone el Coronel Rojas, y debe ser el referente armado del Estado y la Sociedad colombiana.Ha sido muy importante la participación ‘técnica’ de militares en las negociaciones en La Habana. Los combatientes directos se han reconocido en dichos encuentros. Las Farc han declarado su interés en transformarse en un grupo político no armado, sin lo cual no hay paz. El Ejército parece consciente de una necesaria transformación en las nuevas circunstancias. Aunque el problema de la soberanía territorial va a subsistir por largo rato, un país con las riquezas naturales de Colombia no se puede permitir su depredación por grupos armados. También es bienvenida la solidaridad de las Fuerzas Armadas ante las catástrofes naturales, un rasgo de nuestra época.

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