Desarrollo económico y humano

Noviembre 13, 2013 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

Hace dos semanas la revista Semana y Ecopetrol organizaron un foro sobre el futuro de Buenaventura. Asistieron funcionarios del Gobierno nacional, departamental y local, representantes de organismos privados, empresarios y público en general. Fue un foro importante, aunque sesgado en su orientación empresarial y excluyente en la participación de los sectores populares del municipio y de la región. El cambio para Buenaventura se sigue concibiendo como el que conduce, en última instancia, a tener un puerto más eficiente para el país. Apenas se argumenta la necesidad de consolidar una ciudad-región, con un desarrollo centrado en población y sostenible con el medio ambiente, asunto hoy estratégico para la nación y para el mundo.Buena parte del auditorio estaba motivado por el reciente anuncio del presidente Santos de proponer a Buenaventura como capital de la Alianza Pacífico. Esto se combinaba con la expectativa por la llegada al foro de la alta consejera Presidencial Catalina Crane quien, como suele suceder con los funcionarios que se desplazan de Bogotá, llegó tarde y se fue temprano, aunque se debe reconocer que estuvo atenta a las exposiciones mientras asistió. En su intervención argumentó que la competitividad de Colombia pasaba por la de Buenaventura; que había megatendencias que volcaban el país hacia las costas y más hacia el Pacífico y reconoció que existía una deuda social con Buenaventura. Precisó que su tarea había sido la de coordinar los planes del Gobierno que tenían que ver con la ciudad, especialmente en temas de conectividad del puerto: vías de acceso, canal marítimo, energía, centro de logística. Se refirió, sin detalles, a un Plan maestro de desarrollo urbano, a la necesidad de apuestas productivas para la ciudad y resumió lo social en la construcción de un mega colegio y en un plan de apoyo a 3.500 familias. Tuve la impresión que se había avanzado notablemente en la coordinación de obras de gobierno, pero bajo el criterio restringido de la competitividad, de mejorar el paso de los containers por Buenaventura, de seguir concibiendo la ciudad como un lugar de paso de mercancías. De las exposiciones rescato la del Presidente del Concejo de Buenaventura, uno de los pocos afrodescendientes que habló, quien se preguntó cuál era el lugar de la gente en lo que se proponía, cómo se la reconocía y si se propendía por un mayor bienestar, haciendo referencia a la inestabilidad laboral. También se debe mencionar la intervención de representante de Ecopetrol (qué paradoja!), quien argumentó cómo las empresas debían dejar parte del valor producido en la regiones, cómo debían impactar la calidad de la mano de obra y sostuvo un tema central para el foro: es indispensable pensar en la sostenibilidad ambiental de la región. Hay entonces visiones contrarias sobre Buenaventura y su espacio circundante: aquella restringida de la competividad y aquella que apenas se insinúa, centrada en el desarrollo humano sostenible ambientalmente. Finalizando el foro, a un consultor internacional, de aquellos que pululan en el medio de la globalización trivializada, le dio por argumentar que Buenaventura debía seguir el ejemplo de Singapur y para el efecto mostró un video sobre la maravilla de ciudad puerto que era esa ciudad, llena de rascacielos y sedes de multinacionales. Fuertes aplausos. Sin embargo, en una perspectiva de desarrollo humano que busca reducir la desigualdad, el video fue un despropósito y una afrenta para la población humilde de Buenaventura. A la ciudad de Singapur solo le podemos desear que no caiga en la situación, hoy, de Detroit.

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