Cruce de cartas

Mayo 29, 2013 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

A raíz del asesinato del médico tradicional Benancio Taquinás en Jambaló, crimen adjudicado a milicianos de las Farc, varias organizaciones indígenas mandan una comunicación el 29 de abril a su comandante Rodrigo Londoño, alias Timoleón Jiménez o Timoschenko, en la que le reclaman por: “Un plan de exterminio físico y cultural que desde hace varios años ha promovido en su contra el grupo guerrillero”. En la misiva acusan también a las Farc de utilizar integrantes de las comunidades indígenas en una estrategia de “supuestos propósitos militaristas revolucionarios” (versión digital de El Espectador).‘Timoleón Jiménez’ contesta el 12 de mayo “desde las montañas de Colombia”, llamando al diálogo. Ofrece tramitar las quejas de los indígenas y aplicar los correctivos que contemplan: “Nuestros estatutos y reglamentos disciplinarios”. Habla de “antiguos y profundos lazos de afecto y solidaridad hacia las comunidades aborígenes del país” y hace algunas precisiones. Entre ellas, que no existe un plan de guerra contra los gobiernos autónomos y legítimos de los indígenas y acusa al médico tradicional Benancio Taquinás de trabajar con los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea y del Ejército. El comandante de las Farc sale en defensa de seis miembros de las comunidades indígenas que fueron juzgados por las mismas comunidades y condenados a 40 años de ‘patio prestado’ como responsables del asesinato.Pues bien, el 16 de mayo, cuatro organizaciones indígenas le contestan a ‘Timoleón Jiménez’ con una importante carta para entender la situación y posición de los indígenas frente al conflicto armado. Comienzan informando que recientemente han recibido una comunicación del Bloque Occidental de las Farc en la que acusan a los indígenas, una vez más: “De ser una avanzada contrainsurgente... (acusan) …a nuestro mayor Alcibíades Escué de ser reclutador de informantes y acusan a nuestro vocero Feliciano Valencia de ser un amigo mimado de la Tercera División del Ejercito…”. Consideran que esta comunicación del Bloque Occidental es una prueba de cómo se convierte a líderes indígenas en ‘objetivo militar’.A pesar de ello, se muestran dispuestos “a dialogar… pero ejerciendo nuestra autonomía como pueblos”. Señalan que entre enero/2002 y abril de este año, 70 comuneros y comuneras, líderes espirituales, líderes políticos o guardias de territorio, han sido asesinados. La tercera parte de ellos por las Farc, otra tercera parte por el Ejército y no han podido “establecer el responsable” de la parte restante. Se preguntan si esto no constituye un crimen de lesa humanidad. Indican que en su territorio se conocen entre ellos y saben quiénes son los responsables de una muerte como la de Benancio Taquinás. Por eso los detuvieron y juzgaron, teniendo en cuenta la ‘Resolución de Jambaló’ del año 2000, en la que “nosotros tomamos la decisión de excluir de la comunidad a las personas que se sumaran a cualquier actor armado...”. Le señalan a ‘Timoleón Jiménez’ que ellos utilizaron sus principios jurídicos para juzgar a los responsables, por hechos demostrables, mientras que las Farc ajusticiaron a tiros a Benancio Taquinás. Se me acabó el espacio para caracterizar mejor la posición de los indígenas frente al conflicto armado que los agobia. Solo menciono que con la carta firmada escribieron una posdata informando que había llegado un muerto más: un menor de edad, a quien otros dos milicianos de las Farc, también menores de edad, le dispararon con un AK47. Esta vez preguntan: ¿Será que no se puede parar esto, comandante ‘Timoleón’?

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