Cifras, tendencias y retos

Cifras, tendencias y retos

Enero 12, 2011 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

Desde finales del año, son varias las noticias, los artículos y los editoriales que se publicaron sobre el tema de la violencia urbana y la seguridad ciudadana. En un afán mediático injustificable, la Policía Nacional, antes de que terminara el año, entregó un balance en el que afirmaba que durante el 2010 se había presentado un descenso en la criminalidad (sic) en Colombia, con 579 homicidios menos, 37% de ellos producidos por riñas. La Policía Metropolitana de Cali, como eco de tal informe, aseveró que la violencia en Cali había bajado durante la Navidad. Entrevistado, el Jefe de trauma del HUV, Laureano Quintero, afirmó perplejo que al menos en el hospital la situación había sido más difícil y el numero de pacientes con lesiones había aumentado en un 20%. Poco después se informó que había: “confusión por las cifras de Cali” y, finalmente, el 4 de enero el titular de prensa sentenció: “La violencia no cede en Cali”. En esta oportunidad, con cifras aún por consolidarse, se informó que los homicidios habían sido 1.813, trece casos más que el año anterior, que correspondían a una tasa de 80 (81, según mis cálculos). El 6 de enero, el editorial de El País, de manera realista y sincera, considera que en Cali: “Perdimos el año” en materia de seguridad ciudadana. Una lección colateral de toda la andanada informativa es que se debe trabajar de manera más pausada y menos mediática en la producción y difusión de cifras que tienen que ver con el tema de la seguridad ciudadana. En este aspecto hay que aplaudir la tarea del Observatorio de la Alcaldía que va a cumplir 15 años reuniendo a la Policía, la Fiscalía, el CTI y Medicina Legal para poner de acuerdo a las distintas instituciones sobre los homicidios acaecidos en la ciudad. Tarea nada fácil, pero fundamental para saber de qué estamos hablando.El tema altamente preocupante es que la tasa de homicidios de Cali fue la misma del año pasado (también 81) y ambos años muestran un aumento sobre la tasa promedio, entre 2005 2008, que fue de 71, de por si muy alta: aproximadamente, treinta puntos por encima de la tasa promedio para todo Colombia. Debe decirse que la tasa de Cali es casi la misma que del Área Metropolitana de Cali y la misma que tasa para todo el Departamento del Valle. Hay por lo tanto un componente regional que debe considerarse. Pero el punto para resaltar es que más allá de las comparaciones con la semana anterior o el mes anterior, vivimos la situación de una tendencia que tiene rasgos estructurales que es bueno diagnosticar con serenidad y confrontar de manera decidida. Cómo es posible que un Departamento relativamente industrializado y altamente urbanizado, con índices de pobreza y de necesidades básicas insatisfechas que no son los peores en el país, tenga durante tanto tiempo, desde 1991, tasas de homicidio treinta puntos por encima de las nacionales? Se requiere una política pública clara y decidida sobre el tema de la seguridad que sea asumida por el Alcalde de la ciudad. Esta política debe trabajar de la mano con la Policía, evaluando su funcionamiento local, hoy con síntomas de burocratización y, en algunos casos, de corrupción. Debe también estrechar su relación con el CTI, la Fiscalía, la instancia judicial y de resocialización carcelaria. El Alcalde no acertó en su Plan de Desarrollo con el tema de la seguridad. Algunas de las políticas implementadas fueron en contravía, como el manejo de la Ley Zanahoria en diciembre. Nunca es tarde para reaccionar, pero se requiere decisión y autoridad, sin que se puedan esperar resultados inmediatos.

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