Campaña de evasiones

Abril 30, 2014 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

Se ha repetido de diversas maneras que la campaña presidencial parecería que no despega, no incita adhesiones, se limita a aspectos de propaganda mediática pagada, pone en primer lugar los conflictos personalistas que se derivan de los trinos, entre otros rasgos de lo que se ha llamado una campaña aburrida, sin debates de fondo. Hay algunas razones detrás de tal situación que es cierta. Una tiene que ver con el empobrecimiento creciente que viene de tiempo atrás, de la manera como se hace política en el país, de la atención que se le pone a temas personalizados e instrumentales, sobre los cuales se compromete la mermelada por llegar, en la expectativa de votos, sin que la ciudadanía se entere de los grandes problemas nacionales por el debate público electoral. Los candidatos no esgrimen propuestas políticas alternativas de fondo, sobre temas candentes para el futuro de Colombia, como la desigualdad estructural en la distribución de la riqueza, o el deterioro acelerado de las condiciones ambientales del país, debido a políticas de crecimiento económico equivocadas que tienen graves implicaciones para las futuras generaciones y para la sostenibilidad del conjunto de la nación, o bien no desarrollan propuestas claras de reforma de la educación, la salud y la justicia, en donde estamos empantanados hace varios lustros. Detrás de toda esta campaña aburrida, lo que hay también es escepticismo e indefinición sobre los alcances y compromisos de los Diálogos de Paz de La Habana y lo que se deriva de los acuerdos para la sociedad y el Estado, cuando el mundo entero espera que esta guerra, sin fin y sin fines para los colombianos, se termine de una vez por todas, en una oportunidad única. La campaña por la Presidencia, hasta ahora, parecería entonces que evade el debate sobre los temas fundamentales que agobian a la nación, titubea en torno a los Diálogos de La Habana y, de paso, muestra el talante frágil de los candidatos para conceptualizar sobre lo fundamental del estado de la nación.El gran déficit del candidato Santos ha sido precisamente la ambigüedad durante su ejercicio de la Presidencia, en temas de fondo sobre los cuales no logra imponer una visión política, se ha retractado y ha hecho concesiones, para uno y para otros, sin que se avance colectivamente. Lo que, por otro lado, tiene por mostrar el Presidente es el avance logrado, contra viento y marea, en La Habana. Sería interesante que en la campaña reiterara y delimitara su compromiso con los diálogos y que esbozara un horizonte temporal para los acuerdos y su trámite institucional. También que fijara los compromisos y limitaciones del Estado en el posconflicto que realmente está por iniciarse y que sería el inicio de una nueva fase de la historia nacional. Tal vez, el consenso que entonces logre con la mayoría de la ciudadanía, que debe de estar a favor de la Paz producto del diálogo, le permita la fuerza política suficiente para abordar problemas cruciales de la sociedad colombiana como los ya señalados, sin que la agenda le sea impuesta y sin que tenga que hacer concesiones, para unos y para otros, impidiendo un empuje único e irrepetible a la modernización nacional.

VER COMENTARIOS
Columnistas