Cali, cómo vamos

Noviembre 14, 2012 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

Pues en materia de seguridad y convivencia muy regular. Este año, el descenso en los homicidios puede estar por debajo del 5% sobre la cifra del año anterior. Seguiremos entonces con una tasa anual muy alta, como ha sido el caso en los últimos cuatro años. La encuesta de victimización, recientemente divulgada por el Dane, informa que en Colombia 20 de cada cien personas han sido víctimas de un delito el año anterior. La cifra es un poco superior, 21, para la zona urbana de Cali-Palmira. La misma encuesta se hizo por el Dane en 1985, cuando la cifra para Colombia fue de 4,5 víctimas por cada cien habitantes y en Cali-Yumbo la cifra resultó ser de 6,8. La encuesta se repitió en 1991, en 1995 y en 2004, cuando el Director del Dane informó que para Cali, 12 de cada 100 habitantes habían sido víctimas de un delito. Esta información le costó el cargo al Director de entonces. En un foro reciente convocado por la Cámara de Comercio de Cali intervine afirmando que se estaban produciendo mejores cifras, que las metodologías de recolección se podían cualificar, por ejemplo las clasificaciones como la de ‘homicidios por convivencia’ que es errónea, pero que se debía pasar a profundizar en el análisis de la información disponible. En mi consideración, dije, no había estudios que permitieran una interpretación de conjunto de lo que estaba sucediendo en la ciudad en los últimos años. Esta posición no fue compartida, asunto que es normal, pero que requiere de sustentación, mostrando los trabajos e interpretaciones pertinentes. En la misma reunión, intervino el Secretario de Gobierno quien explicó el Plan de Seguridad de la Alcaldía, sus objetivos y estrategias. Lo hizo de manera serena y receptivo a los comentarios que se le hicieron. Se podrían hacer aportes puntuales, por ejemplo sobre el plan desarme que es parcial, pero me parece que se debe “insistir en que persista”, en todo aquello que pueda mejorar la seguridad de la ciudad, sin ponerle atención a las encuestas ‘light’ de percepción sobre lo que sucede en la ciudad, sus gobernantes y sus políticas. También participaron directivos de la Policía Metropolitana. Creo que su trabajo requiere de mayor atención. Están en el día a día de la briega contra la criminalidad. Tengo dudas e interrogantes sobre su manera de actuar, su eficiencia y eficacia, y las bondades a priori del plan cuadrantes. Hay que resaltar el planteamiento de uno de sus expositores según el cual lo que pasa en la ciudad está muy relacionado con las nuevas formas de operación del narcotráfico. Esto es poner la atención en el corazón del problema.No es una historia reciente, lleva más de 30 años. El crimen organizado, especialmente alrededor del narcotráfico, ha incidido perversamente en la ciudad y en la región. Ha pasado por fases distintas, desde el cartel hasta los cartelitos. Ha cumplido funciones diferentes en su relación con la sociedad y con el Estado. Ha lavado dineros en la economía legal, ha incidido en la política y en las elecciones. Ha penetrado el Estado, sus presupuestos, sus programas, sus funcionarios, notablemente los de las Fuerzas Armadas. Espacialmente, tiene lugares de residencia y de consumo diferenciados. Ciertamente está estratificado y tiene consecuencias nefastas en los sectores marginados y especialmente entre los jóvenes. Invade notablemente espacios de la vida privada. Cuantitativamente, puede no aparecer como lo más significativo, pero es la columna de estructuración del conjunto de la criminalidad en la ciudad. Necesitamos construir, pacientemente, ciudadanía y convivencia.

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