Balance y perspectiva

Balance y perspectiva

Febrero 09, 2017 - 06:19 p.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

La jornada electoral del pasado domingo tiene varios aspectos por resaltar. Es unánime el reconocimiento a la Registraduría por el rápido conteo de los votos. Pero con las cifras en mano quedan incógnitas sobre la abstención, sobre las opciones escogidas por los que votaron y sobre las perspectivas para la segunda ronda, el 15 de junio. Se abstuvo de votar aproximadamente el 60% del censo electoral, lo que es una cifra muy alta, más alta que la registrada en la primera ronda de 2010, cuando sufragaron cerca de 14 millones de personas. Hay que preguntarse qué se esconde detrás de tal abstención. A la explicación tradicional sobre el desencanto por la política, habría que adicionarle la forma cómo se desarrolló específicamente esta campaña que, en lugar de seducir, acentuó el desencanto y alejó de las urnas a amplios sectores de la población.Sobre las opciones escogidas, 54,9% de los votos se distribuyen entre los dos primeros candidatos, favoreciendo a Óscar Iván Zuluaga con 29,2%. Los tres candidatos que siguen, tienen el 39% de la votación, una cifra nada despreciable que encabeza Marta Lucía Ramírez con 15,5%, siguiéndole de cerca Clara López con 15,2%. Finalmente, hay un abultado 6% de votos en blanco. En otras palabras, a la derecha, la votación estuvo en el 44,8% con Zuluaga y Marta Lucía, Santos, en el centro derecha, tuvo el 25,6% de los votos, entre el centro izquierda y la izquierda, con Peñalosa y Clara, la votación fue del 23,5%. y queda el porcentaje abultado del voto en blanco. Santos puede ganar en la segunda vuelta. Sus posibilidades están en abrirse y seducir a los electores de Peñalosa y de Clara López. Zuluaga hará lo propio, con Marta Lucía Ramírez, y ambos buscarán cambiar el voto en blanco y convencer a los abstencionistas. Ahora bien, se debe tener en cuenta que los electores establecen sus preferencias de manera insospechada, sin necesariamente acogerse a la línea adoptada en la primera ronda de votaciones. Las reagrupaciones serán entonces, en primer lugar, por el apoyo o el rechazo a la negociación de paz de La Habana. Pero no solamente: también jugarán en estas tres semanas, otras propuestas para la sociedad. Zuluaga ha querido salir adelante, a este respecto, con la tesis de que el país debe cambiar y no resiste cuatro años más de lo mismo…Colombia pasa por una coyuntura única en la que se ha avanzado notablemente en las conversaciones de paz con la guerrilla de las Farc. El Gobierno sí ha hecho públicos los acuerdos logrados por lo menos en dos de los cinco puntos de la agenda. En medio de muchas dificultades e incluso ambigüedades y contradicciones, el presidente Santos ha conducido este proceso y se merece el respaldo nacional para llevarlo a buen término, en un corto plazo, en cuanto a las negociaciones de La Habana. Si esto sucede, será muy difícil argumentar que se le quiere dar más de lo mismo al pueblo colombiano: lo que se avecina con el acuerdo de paz firmado es un período de grandes reformas que se harán por la vía de la política y no de la guerra. Para este período de posconflicto que puede durar varios años, es necesario apoyar a todos aquellos que de manera pacífica defienden la democratización del país. Las elecciones del 15 de junio son cruciales: cada voto va a contar. Es deseable, en mi perspectiva, que salga adelante la candidatura de Santos. Es cierto que se debe aceptar al vencedor, cualquiera que sea, así logre un reducido margen de victoria. Lo que se debe rechazar es la corrupción y la intromisión de prácticas mafiosas, en la política y en las elecciones, ahora y siempre.

VER COMENTARIOS
Columnistas