Oportunidad para la innovación

Oportunidad para la innovación

Julio 23, 2013 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Amaya Estévez

La Ley 1530 de 2012 define la distribución de los impuestos generados por la explotación de recursos naturales no renovables en programas de desarrollo e inversión en ciencia, tecnología e innovación. Planeación Nacional estimó en 2012 esa cifra en $9,1 billones, de los cuales el 10% ($900 mil millones aproximadamente), serán para el Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación.La filosofía de la ley es buena, refleja equidad y asigna recursos para generar desarrollo y prosperidad en el país. Podría decirse que el Gobierno hizo la tarea y que hoy la comunidad científica y académica tiene acceso a recursos que antes no tenía.Lamentablemente, aún no se definen proyectos que contribuyan a la competitividad de la región teniendo como base la ciencia, la tecnología y la innovación.Han surgido varias explicaciones: que faltó preparación para atender las exigencias de la formulación de los proyectos, hubo confusión en las temáticas y en las prioridades de la región y no existió claridad sobre a qué darle más peso: ¿a incrementar la capacidad científica, a la investigación básica o a la innovación? Es importante empezar por definir a qué apuntar en el corto plazo y comenzar a preparar propuestas realistas de mediano y de largo plazo que no estén basadas en el interés y en el orgullo profesional de los investigadores, sino en el beneficio tangible de la región. Esto necesariamente implica mayor interacción entre los poseedores del conocimiento, capital que genera resultados de mayor valor cuando se comparte.Hay que señalar que por lo general se entiende la innovación como un desarrollo nuevo. En parte lo es, pero un significado más aceptado es que se trata de un desarrollo basado en la ciencia, sea un producto, proceso, o metodología que genera valor para quien lo necesita.Si bien en el corto plazo debe haber una porción dedicada a la ciencia, es preciso disponer de mayor inversión para innovar. Es real que tenemos capacidades y resultados de investigación que no se usan y que, al mismo tiempo, los sectores productivos y la región los requieren. Por eso es fundamental fortalecer la gestión al ofrecer tecnologías disponibles y dar mayor participación a quienes las necesitan.El desarrollo tecnológico debe partir del beneficio potencial para aquel que lo utiliza y de la competitividad que le genere en relación con lo que actualmente dispone. La utilización de los frutos de la ciencia asegurará cosechas más productivas que jalonarán, sin duda, mayor inversión para la ciencia, para la tecnología y, por ende, para la innovación.

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