WhatsApp

WhatsApp

Enero 24, 2018 - 12:22 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Este aplicativo de los teléfonos celulares, cuyo uso se ha multiplicado exponencialmente en Colombia, hoy es común que casi todas las personas que poseen teléfonos inteligentes, lo utilicen corrientemente. Son excepcionales las personas que lo desconocen o no lo usen, casi a diario. Efectivamente es práctico y versátil.

En la vida cotidiana cuando hablamos con alguna persona que requiere una dirección o un número telefónico, la respuesta espontánea es: envíamelo por WhatsApp.

Con esta herramienta se crean grupos de amigos, se asocian quienes tienen intereses comunes, se promueve la política y se divulgan consignas y propósitos inocuos o intencionados. Los candidatos a elección los utilizan para hacer propaganda e incrementar sus adeptos. Forma parte de las redes sociales tan en boga hoy en día.

Hace algunos años con herramientas iguales o parecidas se logró destituir una dictadura en Egipto y se promovió un cambio de gobierno de Túnez. Esto demuestra el poder que tienen. Algo parecido ocurrió en Inglaterra con el plebiscito que ganaron los partidarios de separarse de la Unión Europea, a pesar de que los más importantes medios de información, y no pocos líderes políticos destacados, fueron partidarios de continuar en el tratado con argumentos sólidos y bien sustentados. Ganaron las redes sociales. Hoy muchos se manifiestan arrepentidos de la decisión que se tomó. El poder de las redes que canalizó la opinión pública prevaleció sobre la prensa, hablada, escrita y televisada.

Pues bien, en nuestro querido país hoy también se le da múltiples usos, unos de ellos prácticos que hacen más eficiente nuestro quehacer cotidiano y nos mantienen en comunicación con nuestros seres queridos. Sin embargo, existen otros grupos de personas que sufren el síndrome de divulgar todo lo que les llegue. Unos que no piensan qué puede interesarle al destinatario y otros que divulgan calumnias, hechos inverosímiles sin verificar la fuente, con tal de tratar de convencer a sus interlocutores, de sus propias opiniones o convicciones. La lluvia de mensajes es incesante. Buena parte del tiempo lo desperdiciamos inútilmente eliminando lo que no tiene ningún interés para el destinatario, se lo considere falso y sin sustentación.

Quienes divulgan profusamente hechos falsos, inventan calumnias, con el fin de atacar a sus contrincantes políticos, no saben el grave daño que le causan al país tratando de confundir la opinión pública. Con frecuencia recibo mensajes de amigos del exterior preocupados en base a hechos falsos, o declaraciones de nuestros líderes políticos inventadas. No solamente se confunden los colombianos sino también a los amigos de otras latitudes. Sin duda afecta la imagen de Colombia como un país atractivo para visitar, invertir y crear empleo.

El aplicativo WhatsApp es un instrumento como cualquier otro, como un martillo, que se puede usar para fines buenos y útiles o con propósitos perversos: para estimular y divulgar la verdad y buenos propósitos, para alimentar la amistad y el afecto, así como también se presta para estimular el odio y la discordia, y promover noticias falsas. Depende del espíritu y la intensión de las personas que lo utilicen. Además, es útil y facilita las discusiones cordiales y respetuosas, cuando se expresan puntos de vista u opiniones contrarias o divergentes.

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