Unidad nacional

Unidad nacional

Agosto 04, 2010 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

El doctor Juan Manuel Santos, nuestro Presidente electo, ha presentado como uno de sus pilares de gobierno la política de unidad nacional. Un loable propósito. La unidad se produce cuando un planteamiento, concerniente a un asunto de Estado, despierta el interés y la unanimidad de la inmensa mayoría. En oportunidades se origina de manera espontánea, como cuando se agrede al país. En otras es factible suscitar el consenso, como puede ser el caso de la lucha contra la pobreza, el crecimiento del empleo formal y la guerra a muerte contra la corrupción.Con relación a este último propósito, vale la pena aclarar, como lo he hecho en otras oportunidades, que el origen del mal proviene tanto del sector público como del privado. “¿Quién peca más, el que peca por la paga, o el que paga por pecar?”. Razón por la cual las entidades gremiales también tienen el deber de emprender campañas que ayuden a desenmascarar a las personas y a las empresas, que obtengan favores del Estado a cambio de prebendas.En el caso de nuestro Gobierno, la corrupción ha contaminado todos los poderes del Estado. En el Legislativo los hechos son escandalosos, no obstante se destaca la acuciosidad de la Justicia para sancionarlos. En el Ejecutivo nacional, aunque continúan presentándose casos muy censurables, se ha realizado un esfuerzo reconocido de superación en la Policía y en el Ejército. En cambio en la Justicia no se nota la voluntad para depurarse. Son escasísimos los casos que se conocen de jueces condenados. Difícil de creer que todos los magistrados son impolutos, en una sociedad contaminada por la acción del narcotráfico. A nivel regional, las personerías y las contralorías sirven para lo que sirve el ombligo en los seres humanos; para nada. Se desconocen casos en que estos entes hayan realizado procesos, que conduzcan a condenas concretas y efectivas. En cambio si son numerosas las denuncias por irregularidades. Desde el origen de sus nombramientos merece sospecha. Los personeros y los contralores son elegidos por los mismos funcionarios que deben controlar. Como en toda regla, existen excepciones, muy escasas por cierto. El ex presidente Óscar Arias de Costa Rica pronunció un memorable discurso ante la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe, en Cancún, donde afirmaba, en uno de sus apartes: “Un verdadero demócrata, si no tiene oposición, debe construirla”. Dicho concepto es aplicable a la lucha para erradicar la corrupción. Si bien este objetivo merece ser acogido como parte de la política de unidad nacional, se necesita una oposición responsable y diligente, con el fin de que realmente tenga fuerza y efectividad. Entre copartidarios es más posible que se oculten las irregularidades.La competencia es necesaria para el mejoramiento. Después de disfrutar el Mundial de Fútbol, pudimos apreciar que para progresar en este deporte se necesita competir. Para los jugadores del equipo norcoreano, le es más difícil superarse, que para los de un equipo latinoamericano o europeo, quienes está continuamente en contienda, ya sea como integrantes del seleccionado nacional, o como parte de los equipos profesionales. Desde luego que debemos buscar la unidad nacional para los propósitos que lo ameriten, sin embargo, la oposición es indispensable para que la democracia florezca y sea trasparente. Las personas corren más rápido con un tigre atrás, que con un señuelo adelante.Nota. Buen viento y buena mar para el Gobierno que comienza el próximo 7 de agosto.

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